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Bots, la plaga online que causa miles de millones en pérdidas por fraude

Internet es un espacio tan natural para nosotros que, a pesar de que una persona de principios del siglo pasado no hubiera podido siquiera imaginar su existencia, hoy es parte de nuestra rutina diaria. Y sin embargo, no navegamos este espacio solos. Es más, algunos años, los seres humanos llegaron a representar menos de la mitad de los ‘internautas’.

¿Quién más recorre la red además de nosotros? Los bots. De la palabra ‘robot’, son programas digitales automatizados y programados para realizar tareas que las personas pueden considerar tediosas. Son nuestros contrincantes en los videojuegos de un jugador, son los algoritmos que nos presentan con respuestas y sugerencias automáticas en el chat online. Pero también son los remitentes del spam (correo o mensajes no solicitados), los programas que maliciosamente se comen nuestra banda ancha, los mecanismos que algunos jugadores usan para hacer trampa, y los perfiles falsos y fraudulentos. En efecto, muchos de estos bots son programados deliberadamente para perjudicarnos.

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Los bots invaden la der y perjudican y estafan a muchas empresas. Fuente de la imagen: CCN

Pero hay un tipo de bot que parece inofensivo, y en realidad es un elemento muy problemático para quienes crean contenido de cualquier tipo para publicar en internet. Se trata del tráfico artificial, que simula una visita humana a una página, una visualización de algún contenido, y hasta una interacción en línea más sofisticada, como dejar una reseña. Es el mismo principio que se ve en Instagram o Facebook, donde se crean cuentas falsas para inflar artificialmente el número de seguidores. Nada de esto sería tan grave si no le costase al sector 6.300 millones de euros (unos 7.200 millones de dólares) al año globalmente. Y sólo parece crecer.

En la economía digital, visitar un sitio web suele ser gratuito para el internauta, por lo cual el anfitrión del sitio, o el creador del contenido, incluye publicidad. La cantidad de visitas, clics, reproducciones, etc. le indican al dueño la popularidad de su sitio y, con eso en mente, pueden ofrecer un precio determinado para colgar anuncios. Por su parte, los anunciantes también se enteran de cuántas visualizaciones o interacciones hay con su publicidad, y esa información les sirve no sólo para saber cómo ha sido recibido el anuncio, sino qué anuncios prefieren los internautas y cuáles no. Al introducir visitas e interacciones falsas, los bots distorsionan estas cifras y estafan a quienes pagan por ellas y por la publicidad.

Todos afectados, incluidos los más grandes

El ‘fraude de clics’ afecta a diversos sitios, incluidos Facebook (FB) y Google (GOOG) , dos gigantes de la tecnología. Éste último tuvo que colaborar con la empresa de ciberseguridad White Ops para poder derribar una de las operaciones de fraude de clics más sofisticadas y complejas descubiertas hasta el momento. Google considera que la supresión del proyecto ‘3ve’ (pronunciado “iv”) este noviembre representa un hito en la lucha contra el fraude de clics.

El Tribunal del Distrito Este de Nueva York ha presentado acusaciones penales contra los asociados con el proyecto, el cual, en su punto máximo, controlaba más de un millón de direcciones IP.  Efectivamente, tanto en Estados Unidos como en Europa, el fraude de clics se considera un delito informático por el simple hecho de ser fraude.

Cada vez más sofisticados

Pero en varios casos, puede resultar muy difícil identificar a un bot. La tecnología es sorprendente: llegan a simular el comportamiento de una persona, con desplazamientos aleatorios del cursor y hasta generan un falso historial de navegación para engañar a las cookies. Algunos son más simples, pero igualmente devastadores: se ha revelado que los videos en Facebook fueron ‘reproducidos’ entre un 60% y 80% menos por usuarios humanos en el 2018.

¿Qué se puede hacer al respecto? Pues ante los bots más sofisticados, entre poco y nada. Están programados con mucha dedicación, y la responsabilidad de desarrollar soluciones recae en los gigantes web como Google, Facebook y Amazon (AMZ), quienes cuentan con los medios para financiar iniciativas anti-fraude. Para aquellas personas que quieran emprender y necesiten invertir en medios online para la creación de contenidos y la captación de anunciantes, les incumbe adoptar los softwares disponibles para contrarrestar la actividad fraudulenta.

Si bien no todos tenemos muy desarrollada nuestra competencia informática, se pueden producir muchas pérdidas si no priorizamos estrategias de esta índole. Estar concienciados nos beneficia a todos. Al final son un fraude más por el que muchos pierden y muy pocos ganan si no se ponen límites.

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