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Bernie Sanders no está del todo equivocado sobre Cuba: N. Smith

Noah Smith

(Bloomberg) -- El candidato presidencial Bernie Sanders se puso en la línea de fuego por elogiar un impulso cubano de la década de 1960 en favor de la alfabetización y otros programas de bienestar social. Sus críticos, incluido su colega candidato Mike Bloomberg (propietario mayoritario de Bloomberg LP, que publica Bloomberg Opinion), han atacado a Sanders por decir cosas buenas sobre un régimen autoritario. El desacuerdo ha disparado un debate más amplio sobre cómo los estadounidenses deberían pensar en el historial de Cuba desde la llegada al poder de los comunistas en la década de 1950. La verdad, como siempre, se encuentra en algún lugar en medio de los extremos.

Elogiar los éxitos de un régimen autoritario siempre acarrea peligros. Dichos regímenes suelen inflar su desempeño publicando estadísticas falsas o distorsionadas. Además, es fácil para los espectadores mezclar los elogios hacia un programa en específico con los elogios al régimen en general. Aunque Sanders ha condenado repetidamente el autoritarismo de Cuba, los propagandistas oportunistas inevitablemente intentarán usar sus limitados elogios a los programas de educación y salud para apoyar su argumento a favor de los sistemas de un partido por encima de los democráticos pluralistas. Nadie debería olvidar que el dictador cubano Fidel Castro envió a los gay a los campos de concentración y encarceló a los disidentes políticos.

Por otra parte, los verdaderos logros económicos de los regímenes autoritarios no deberían negarse o ignorarse. En cambio, deberían usarse como motivación para que EE.UU. y otras democracias mejoren sus propios sistemas. En EE.UU., la competencia con la Unión Soviética durante la Guerra Fría dio paso al alunizaje, una mejor educación en matemáticas y ciencias y esfuerzos para reducir el racismo. Si los elogios a los sistemas de salud y educación de Cuba producen un momento tipo Sputnik, que lleve a EE.UU. a gastar más en escuelas en barrios pobres y a arreglar el sistema de seguridad social averiado, sería algo bueno.

En cuanto al programa de alfabetización de Cuba, los críticos hacen bien en señalar que no solo consistía en enseñar a las personas a leer: también buscaba adoctrinar a los jóvenes para que apoyaran el nuevo régimen comunista. También hacen bien en señalar que Cuba tenía una tasa de alfabetización relativamente alta (cerca de 76%) antes de que el programa empezara; otros países de América Latina han alcanzado la alfabetización universal a partir de una base mucho más baja, lo que les merece muchos más elogios.

No obstante, Sanders hace bien en darle crédito al régimen comunista por su enfoque en la educación y la salud. Un informe de 2002 del Banco Mundial señala:

Este modelo ha permitido a Cuba alcanzar un nivel de alfabetización casi universal, la erradicación de ciertas enfermedades, un amplio acceso al agua potable y el saneamiento básico, además de una de las tasas de mortalidad más bajas y de expectativa de vida más altas de la región.

El informe citaba una evaluación de 1998 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, según la cual "el desempeño de Cuba superaba por mucho el de la región en matemáticas y lenguaje de cuarto y quinto grado".

El sistema de salud de Cuba es incluso más famoso por su alta calidad. El país solo gasta aproximadamente 12% de su producto interno bruto en salud, pero alcanza una expectativa de vida similar a la de EE.UU., que gasta casi 15% de su enorme PIB en salud:

Es importante poner estos números en perspectiva. Las estadísticas cubanas probablemente pasan por alto la mortalidad infantil, y la presión por mantener la tasa oficial baja posiblemente da como resultado algunos abortos forzados. El país también tiene una alta tasa de mortalidad materna. Este tipo de distorsión es típico de un régimen autoritario. Sin embargo, eso no debería opacar los verdaderos logros del régimen, especialmente cuando estos se producen en medio de un embargo de EE.UU. que impide al sistema de salud cubano el acceso a suministros y tecnologías muy necesarios.

El resto de la economía cubana tiene un historial más bien mixto. El desempleo cubano es célebremente bajo, con solo 2,5%. Ahora bien, dado que el desempleo convencionalmente se define como el porcentaje de personas que están buscando trabajo activamente y no lo encuentran, esta es una estadística fácil de manipular; la verdadera tasa probablemente es mucho más alta. Además, muchos de los empleos en el país consisten en trabajos inventados por el gobierno; en 2010, el presidente de Cuba, Raúl Castro, declaró que 20% de los empleados de Cuba podrían ser innecesarios.

El nivel de vida en Cuba también puede ser difícil de calcular. Una contabilidad verdadera requeriría ajustes a los costos de vida locales, lo cual es casi imposible de hacer en una sociedad cerrada. En 2016, la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. estimó que en términos de paridad del poder adquisitivo, el ingreso anual promedio del país era US$12.300, aproximadamente 38% más bajo que en México y 21% más bajo que en Brasil, pero aproximadamente 51% más alto que en Guatemala.

Este es un un desempeño intermedio. Nadie confundiría a Cuba con un país rico, y menos aún con la gran cantidad de cubanos pobres que huyeron hacia el norte, a Estados Unidos, cada vez que el régimen se lo permitió. Pero ha logrado seguir siendo un país de ingresos medios ante un embargo económico por parte de su vecino más grande y rico. Eso es mucho mejor que lo que han logrado los regímenes comunistas en Vietnam y Corea del Norte, este último dirigido por un dictador brutal a quien el presidente Donald Trump ha elogiado.

Aquí, entonces, se encuentra la verdadera lección de la economía cubana. El prolongado embargo de Estados Unidos no logró derrocar al régimen y solo ha empobrecido a los cubanos. El presidente Barack Obama sabiamente comenzó a suavizar la postura de Estados Unidos hacia Cuba, solo para que Trump revocara sus políticas. Este rencor de la Guerra Fría no hace nada para estimular la mejora en el historial de derechos humanos de Cuba; en cambio, simplemente lo alienta a continuar en su letargo de estancamiento y aislamiento.

Nota Original:Bernie Sanders Is at Least Partly Right About Cuba: Noah Smith

Para contactar al editor responsable de la traducción de esta nota: Carlos Manuel Rodriguez, carlosmr@bloomberg.net

Reportero en la nota original: Noah Smith en New York, nsmith150@bloomberg.net

Editor responsable de la nota original: James Greiff, jgreiff@bloomberg.net

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