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Barcos de lujo 'made in Spain' para anticiparse a la burbuja de la vivienda

Jaime Quirós – Si te apetece vivir encima del agua y a un precio razonable ya tienes la posibilidad de comprar una vivienda unifamiliar flotante hecha en España.  Es una nueva propuesta inmobiliaria que tiene su origen en los efectos de la pasada crisis. Se considera un producto de lujo en cuanto a prestaciones, pero no por su precio. Por unos 100.000 euros tienes una vivienda acabada equipada con todas las comodidades de una vivienda tradicional, incluso con climatización.

El uso de viviendas flotantes se remonta atrás en el tiempo. Uno de los pioneros en este tema es el pueblo holandés. Esta curiosa forma de vivir surgió en Ámsterdam al terminar la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de viviendas y la modernización de la flota holandesa. La gran cantidad de canales a lo largo de la ciudad dio cabida a esta nueva forma de vivir. En esos años, se reutilizaban barcos y se realizaban los cambios pertinentes para que pudieran ser habitables. Hoy, ya se construyen casas especialmente pensadas para este tipo de uso.

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Botes y casas flotantes en un canal de Amsterdam. Foto: Getty Images.

En España, la actividad náutica era boyante, pero cuando llegaron las vacas flacas muchos propietarios comenzaron a vender sus yates; mayormente, por el gran costo que conlleva el mantenimiento y amarre de las embarcaciones. Puertos y marinas deportivas quedaron vacíos. La necesidad aguza el ingenio y algunos propietarios de puertos y constructores de embarcaciones concibieron la idea de copiar la idea holandesa de las casas flotantes. La compañía Home Aboard ha visto el nicho de negocio y se ha convertido en la primera empresa española en producir este tipo de viviendas flotantes unifamiliares de lujo.

¿Cómo funciona realmente vivir en un barco?

Al plantearte la idea de vivir en una casa barco o una vivienda flotante, surgen algunas dudas e incertidumbres respecto a cómo funcionan los servicios básicos de agua, luz, wifi, etc. y los pagos correspondientes al puerto por el emplazamiento para la vivienda.

Lo primordial es el pago mensual de amarre del puerto, que según la embarcación y el puerto puede oscilar entre 300 y 800 euros, y el correspondiente coste de las conexiones de luz y agua,  que a veces está incluido y otras va aparte según el puerto.

Las casas flotantes van desde los 15 metros de largo (eslora) y los 5 metros de ancho (manga), que es lo ideal para 3 o 4 personas, totalmente equipadas y su coste puede llegar como máximo hasta los 140.000 euros.

Es verdad que tomar la decisión de vivir en una “caravana de mar”, va más allá de los gastos a realizar y los planteamientos técnicos necesarios. Vivir en el mar o un canal es una filosofía de vida, nunca llegará a ser igual que una casa en tierra firme y tal vez uno de los principales problemas es el movimiento del mar, que pueda provocar algún mareo y la falta de espacio que conlleva vivir en un lugar más pequeño de lo habitual.

Es una opción para gente más aventurera y bohemia, espíritus libres a los cuales les resulta tentador y sugerente adaptarse a esta peculiar forma de vivir.

¿Se contagiarán las viviendas flotantes de la incipiente locura de preciones del mercado convencional inmobiliario? En España todo es posible en materia de ‘ladrillo’.

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