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Los robots se ciernen sobre los empleos del sector bancario

El tema del empleo en España es siempre polémico. Por primera vez en 10 años, la tasa de desempleo de nuestro país logró estar por debajo del 15%. A pesar de que hemos llegado muy lejos desde nuestro histórico 27% en el 2013, seguimos teniendo un paro cuatro veces superior al de EEUU, Reino Unido o Alemania. Es normal que los temas relacionados con el desempleo nos pongan un poco nerviosos, y que miremos con recelo cualquier amenaza al mercado laboral. La digitalización y la robotización son algunos de los factores más inevitables y preocupantes en la evolución del empleo, y tienen el potencial de afectar diversos sectores.

Un estudio de la Universidad de Oxford del año 2013 indica que un 47% de los empleos en EEUU se ven amenazados por estos fenómenos. Los investigadores afirmaron que el desplazamiento ya había comenzado, y que el impacto se vería reflejado antes del 2025. Y es que los robots, y sobre todo la inteligencia artificial (IA), pueden hacer muchas tareas con mayor eficacia y con mejor consistencia que los seres humanos. El magnate multimillonario Elon Musk hasta ha sugerido que la IA es un ‘riesgo fundamental a la existencia de la civilización humana’. Estas afirmaciones tienen aún más peso cuando consideramos que Musk es un físico y CEO de varias empresas de tecnología.

Un empleado de una sucursal del Banco Santander pega un cartel publicitario en la cristalera de la oficina, el 27 de octubre del año 2001 en Madrid.  (AFP/Archivos | Dominique Faget)

Resulta que los bancos no son particularmente inmunes. En el 2017, John Cryan, el CEO de Deutsche Bank, sugirió que los robots podrían reemplazar la mitad de sus 97.000 empleados. En tan solo dos años, el banco alemán ya ha destruido 4.000 trabajos como parte de su plan de reestructuración. ¿Cómo ha justificado los despidos? Según Cryan, muchos de sus empleados  “se pasan la mayoría del tiempo básicamente siendo ábacos”;  y añade que, además, “somos demasiado manuales, lo cual nos hace propicios a errores e ineficientes”.

Golpes al empleo del sector bancario en España

En España, CaixaBank ha inaugurado el 2019 con un ERE que afectaría a más de 2.000 trabajadores. Esta cifra es aun más significante cuando consideramos que la banca en general ha cerrado el 2018 con 2.229 empleados menos. Los potenciales despidos por parte de CaixaBank, así como otros pronosticados por parte del BBVA y Santander (debido mayoritariamente a la compra de Popular) contribuyen a una tendencia impactante en el desempleo bancario.

En la última década, los bancos han reducido sus plantillas en más de 84.000 empleados. Obviamente, no se pueden atribuir estas cifras exclusivamente a la robotización, ya que otros factores, tales como la crisis, han tenido un impacto mayor. Pero lo cierto es que la robotización va a darle otro impulso a la tasa de desempleo en el sector. Citi estima que entre el 2015 y 2025, el recorte de empleados será de un 30%.

La tecnología fomenta la automatización de varios procesos en la actividad bancaria. En particular, la digitalización introduce cambios especialmente importantes. Al poder realizar más trámites online, los clientes no tienen tanta necesidad de siquiera pisar las sucursales. Esto incentiva a cerrar algunas y, por ende, despedir a sus empleados. El BBVA, por ejemplo, planea cerrar casi 70 oficinas, optando por ampliar sus centrales y horarios de atención.

Son cambios que tienen sentido dentro del marco del ahorro de costes. Las nuevas tecnologías permiten a la banca ofrecer un mejor servicio y desarrollar sus tareas con más eficiencia. En general, el 43% de los empleos españoles se ven amenazados por ellas. Y el mayor problema es que es una tendencia inevitable. Las empresas siempre van a preferir agilizar sus funciones y recortar gastos, y los consumidores siempre van a preferir servicios más eficaces.

Por otro lado, la tecnología no es el apocalipsis: el banco suizo UBS no se ha contentado con incorporar 1.000 robots. Éstos necesitan mantenimiento, diseño, y construcción, por lo que la sociedad ha capacitado 350 empleados en robótica y planea capacitar a 2.000 más. Las máquinas no son autosuficientes, y donde se generan pérdidas en empleo, se abren nuevas oportunidades también. La clave es ver hasta qué punto las últimas compensan a las primeras.

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