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Así es como los smartphones han pasado de valer 200 euros a 2.000 euros

En el mundo de la tecnología hay una máxima: cuanto mayor es la demanda, más se abaratan los precios. Por eso los ordenadores personales pasaron de costar el equivalente a 5.000 euros a principios de los 80  a valer unos 400 euros en la actualidad (el modelo más básico). Lo mismo pasa con las teles (las HD y las 4K han bajado una barbaridad). Sin embargo, los smartphones han seguido el camino contrario: en los 90 podías hacerte con uno de los mejores móviles del mercado por el equivalente a unos 200 euros (el Nokia 3210). Sin embargo, ahora los mejores móviles cuestan más de 1.000 euros. ¿Qué ha pasado?

 Los smartphones de alta gama son más caros que nunca. Los tope de gama de Samsung o Apple cuestan ahora mismo unos 1.200 euros. Y los que están a la vuelta de la esquina (los móviles que se doblan de Huawei o de la propia Samsung) van a valer 2.000 o 2.300 euros. Una barbaridad.

Así es como los smartphones se han encarecido (Álvaro Reyes / Unsplash)

The Verge reflexiona sobre este cambio bestial de precios. Y la culpa no está tanto en los fabricantes sino en el cambio de modelo que hemos vivido en los últimos tiempos. Por ejemplo, los primeros iPhone costaban tan solo 200 dólares (unos 180 euros) en Estados Unidos. El motivo de esta rebaja es que las operadoras firmaban acuerdos con Apple para financiar parte del precio y captar así clientes.

Lo mismo ocurría en España. Las grandes operadoras ofrecían precios ridículos a cambio de que los clientes firmaran contratos a largo plazo. Pero este modelo de negocio no salía a cuenta. Las operadoras no conseguían clientes fieles y perdían dinero porque los fabricantes no les perdonaban ni un euro: si un iPhone valía 600 euros y lo ofrecían a sus clientes por 300, la operadora debía asumir su costo.

Por eso las operadoras abandonaron este sistema y los clientes tuvimos que empezar a asumir el precio completo del terminal.

Pero ese no es el único motivo de que los precios hayan subido. Los fabricantes también tienen mucha culpa. Ellos tiene la oportunidad de decidir si ganar poco dinero por cada unidad vendida, pero vender muchos teléfonos, o vender pocos smartphones a cambio de un gran margen de beneficio. Y está claro que prefieren la segunda opción.

Por ese motivo, los teléfonos nuevos cuentan con piezas más costosas, como pantallas grandes dotadas de tecnología OLED y varios sensores de fotografía lo que permite a las marcas encarecer el precio final y sacar más tajada de ello.

Pero las marcas no son las responsables al 100% de este aumento de precio. Las piezas cada vez son más caras. Por ejemplo, fabricar un iPhone 4 le costaba a Apple unos 180 euros, mientras que las piezas que forman un iPhone XS Max cuestan alrededor de 500 euros. A estos precios hay que pagar el diseño del aparato, de su software, su transporte, impuestos y demás.

Lo único positivo de este encarecimiento del precio de los teléfonos es que al menos en 2019 son mas duraderos que los anteriores generaciones (si dan problemas solo hay que cambiar la batería y así su vida se extenderá un par de años más), lo que hace que puedan durar perfectamente unos cinco años... siempre que no se nos caigan al suelo, claro.