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Andrew de Inglaterra, el príncipe sin honores

·5 min de lectura

Una polémica sin precedentes sacude la monarquía británica, tras el proceso civil que enfrentará en una corte de Nueva York el príncipe Andrew, el segundo hijo de la reina Isabel II, acusado de abusar sexualmente a una menor de edad.

Desde 2019, Andrew, conocido como el Duque de York, se ha ubicado en la puerta de atrás, sin reflectores, cuando se le quitaron todas sus funciones públicas en nombre de la familia real, su familia de sangre.

Isabel II, actuando como jefa de Estado, lo despojó de sus más de diez títulos militares y patronazgos reales, con una carrera de 22 años en la Marina Real Británica, para limpiar el manto de duda sobre una de las instituciones más reconocidas del mundo.

Pero el declive para Andrew, cuya vida pública terminó repentinamente en el 2019, empezó cuando explotó el caso de tráfico de menores contra sus amigos, el millonario banquero pederasta Jeffrey Epstein y de su pareja, Ghislaine Maxwell.

El solo hecho de esa amistad, de la que hay varias fotos como evidencia, es ya escandaloso.

En entrevista con France 24, Nigel Cawthorne, el reconocido autor de 'Prince Andrew, Epstein, Maxwell and the Palace,' aseguró que “dado que el juicio civil no tendrá lugar hasta septiembre como muy pronto, el escándalo del príncipe Andrew colgará como un paño mortuorio sobre el jubileo de platino de la reina en el verano”.

El proceso civil en Estados Unidos

Virginia Giuffre, la demandante de Andrew, asegura que cuando tenía 17 años fue obligada, por solicitud de Epstein, a tener tres encuentros sexuales con el duque, hechos que él ha negado en repetidas ocasiones.

Estos habrían sido en Londres, Nueva York y en la isla privada de Epstein en el Caribe.

Giuffre asegura que conoció a Andrew en la casa de Maxwell. Prueba de ello sería la foto que ha puesto en aprietos al príncipe, en la que ella posa sonriente, siendo una jovencita, con el príncipe que la abraza y tiene una mano sobre su cintura.

En parte de atrás de la imagen también sonríe Ghislaine Maxwell. Según Giuffre, esa noche fue a bailar con Andrew a un club nocturno en Londres. Uno de sus recuerdos es que él sudaba mucho.

En una entrevista con la 'BBC', Andrew negó esas acusaciones. Incluso dijo no tener recuerdos de haberla conocido.

Afirmó que en la fecha en la que supuestamente se conoció con Giuffre, llevó a su hija mayor, Beatrice, a la fiesta de cumpleaños de uno de sus amigos en el restaurante Pizza Express en Woking, a las afueras de Londres.

Incluso Andrew dijo que no puede sudar porque tiene una condición médica que lo inhibe, tras enfrentar episodios de estrés cuando fue piloto durante la guerra de las Malvinas en los años 80.

La defensa de Virginia Giuffre quiere que pruebe su incapacidad para sudar.

Los abogados de Andrew han intentado blindar al príncipe con el argumento de que un juicio en Estados Unidos no tendría jurisdicción porque Giuffre reside en Australia.

Son tan escandalosas y dañinas estas acusaciones para la imagen de la familia real, que el columnista del 'Daily Mail', periódico pro monarquía, Stephen Glover, ha pedido públicamente a Andrew que dé explicaciones y enfrente a la Justicia.

“Un hombre inocente no debería tener nada que temer de la ley. El príncipe tiene todo el derecho de insistir en una audiencia justa, pero una vez que ese derecho ha sido otorgado, evadir cargos muy serios se vuelve vergonzoso, despreciable y destructivo”, sostiene Glover.

Otra controvertida imagen

En 2010, en Nueva York, el príncipe Andrew fue fotografiado en la calle con su amigo Jeffrey Epstein, quien había salido de la cárcel acusado por solicitar y procurar a una menor de edad para prostitución.

En esa famosa entrevista a la 'BBC', Andrew justificó ese viaje a Estados Unidos porque quería decirle personalmente a su amigo pedófilo que la amistad terminaba.

Andrew y Epstein se conocieron en 1999. La entonces novia del banquero, Ghislaine Maxwell, los presentó. Desde entonces construyeron una amistad cercana.

Tanto que Andrew lo invitó a la fiesta de cumpleaños de una de sus hijas, también al Castillo de Windsor, la residencia favorita de la reina Isabel, y a un fin de semana de caza en la estancia privada de la monarca Sandringham, en Inglaterra.

La respuesta de la monarquía británica mientras avanza el caso de abuso sexual

La Reina, tratando de proteger la integridad y el futuro de la monarquía, que está siendo salpicada por estas graves acusaciones, actuó rápidamente. Haciendo público que Andrew no está por encima de la ley y que él ya no la representa a ella ni a la familia real.

Además de quitarle los títulos militares, también lo despojó de su categoría de alteza real, es decir, que ya no podrá llamársele de esa manera, convirtiéndolo en un mortal más.

La familia real también quiere y necesita tomar rápidamente distancia de la polémica, justo en este año que se celebrarán los 70 años del reinado de Isabel II, y volverán los eventos masivos de la monarquía.

El escueto comunicado del Palacio de Buckingham, de apenas cuatro frías líneas, es bien elocuente sobre el futuro de Andrew.

“El duque de York seguirá sin asumir tareas públicas y defenderá su caso como un ciudadano privado".

Los tabloides británicos, generalmente con fuentes de lujo dentro del Palacio de Buckingham, aseguran que el príncipe Carlos, el heredero al trono, y su hijo, el príncipe William, segundo en la línea de sucesión, fueron clave para salvaguardar el honor y la reputación de la familia real.

Cawthorne, autor de más de 200 títulos, en su mayoría sobre la monarquía, cree poco probable que Andrew recupere sus funciones públicas.

“Ahora que la reina ha despojado a su hijo favorito de su título de su alteza real y sus honores militares, no hay vuelta atrás posible”, sostiene.

Esos tabloides también relatan, a través de fuentes cercanas a la reina, que esas acusaciones contra su hijo han sido devastadoras para ella, próxima a cumplir 96 años.

El príncipe de York era hasta hace apenas unos meses uno de los ‘royals’ más desconocidos en el mundo, pero, seguramente, su nombre será uno de los más recordados de la historia.

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