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El alquiler turístico busca su sitio

Para España el turismo es un sector fundamental, es un maná. Según los datos del INE, en 2019 España logró batir por séptimo año consecutivo su récord de turistas extranjeros, con 83,7 millones de visitantes que gastaron 92.278 millones. Esta cifra supone un 12,5% del PIB nacional, un porcentaje que pone de manifiesto la importancia de este negocio. Es el gran motor de la economía española, pero la crisis derivada del coronavirus ha sido devastadora para el sector.

Dentro de este ecosistema concurren varios negocios, entre ellos, los alojamientos turísticos (es decir, pisos o casas que se alquilan para un periodo vacacional más o menos largo), que se han visto fuertemente golpeados.

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Vivienda de alquiler vacacional

Ante la inminente llegada de la temporada vacacional sumada a los negativos pronósticos para este año, los más de 200.000 pisos turísticos que hay en España, según estimaciones del sector, se enfrentan a un año aciago.

Este segmento había experimentado un auténtico ‘boom’ en los últimos años, especialmente en ciudades como Madrid y Barcelona o en las Islas Baleares. Tras el estallido del coronavirus, se estima según un estudio del proveedor de datos turísticos Airdna que las reservas en apartamentos vacacionales en España se han reducido en más de un 60%, desde febrero y hasta mediados de abril: en solo dos meses España ha pasado de las 141.000 reservas semanales a apenas 55.000.

Los pisos turísticos, que representaban un negocio al alza en los últimos años, ahora se encuentran en peligro de extinción, haciendo frente a la cancelación de reservas, que ha aumentado casi en un 90%. En este escenario pesimista para el ecosistema de las viviendas, muchos apartamentos turísticos han vuelto sus ojos en dirección al mercado tradicional, lo que ha provocado un sustancial aumento de la oferta.

Los portales inmobiliarios han cuantificado este incremento de oferta residencial hasta casi una quinta parte del total de anuncios, en los que la mayoría optan por el arrendamiento de temporada, aunque algunos también se han pasado al largo plazo.

Por ejemplo, en las 11 primeras semanas del estado de alarma (del 16 de marzo al 31 de mayo), el portal Fotocasa ha visto aumentar sus anuncios de alquileres un 19%. Pisos.com tiene una pequeña sección de casas vacacionales y en abril un 11% de esos anuncios se pasaron al alquiler convencional.

Esto ha tenido un impacto positivo en la oferta residencial en alquiler, cuyo principal problema es la descompensación con la demanda. Y eso se ha traducido en los últimos años en subidas de renta, tal y como comenta el director de Estudios de pisos.com.

Se trata de alternativas para sacar rentabilidad a los inmuebles, que se conciben como una solución temporal frente a este futuro incierto al que se enfrentan a medio plazo, en el que la actividad de turismo en España no volverá a ser lo que era.

Asociaciones como Apartur consideran que el mercado se recuperará rápidamente cuando regrese el turismo familiar, y asegura que en estos establecimientos hay menos riesgo de transmisión del virus que en un hotel.

La expectativa es que este sector se pueda reactivar y encauzar una vez se logre la normalidad. Porque los efectos de la pandemia podrán afectar a la sociedad y sus costumbres y hábitos en cuanto a ocio y vacaciones, pero todo apunta a que los viajes con alquiler turístico son un nuevo hábito que no puede desaparecer.

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