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La renta básica que propone para España la ONU: ¿cuánto y cómo?

Según el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, la renta básica es un pago regular que se realiza a cada persona para garantizar un ingreso mínimo de supervivencia, en comparación con los subsidios que se otorgan sobre la base de las necesidades de las familias. El pago de la renta básica se efectúa en metálico y no como un subsidio en especie, como podrían ser cupones de alimentos. Es incondicional y universal, de modo que todo el mundo, independientemente del poder adquisitivo, podrían recibirlo sin necesidad de cumplir determinados requisitos. 

Entre los argumentos que se esgrimen en contra de la renta básica figura está el que defiende que se alienta la vagancia y suprime el aliciente para trabajar. Algunos también ponen en tela de juicio su viabilidad financiera, especialmente en el contexto de los países de bajos ingresos. A favor tiene la justicia social e igualdad de oportunidades que ofrecería su instauración.

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Billetes. Foto: Getty

En un momento en el que la discusión sobre su ubicuidad está de nuevo en la calle, el relator de Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, Philip Alston, ha visitado nuestro país y ha hablado: "España es la quinta economía más grande de Europa y, sin embargo, tiene unos niveles de pobreza sorprendentemente altos”. Tanto que el 26% de la población se encuentra actualmente en riesgo de pobreza, según Eurostat.

La solución podría ser implantar la renta mensual. Pero ¿cuál debe ser la cantidad y qué supondría? Para organizaciones como Oxfam Intermón, debería ser al menos de 590 euros. Con este dinero se reduciría de una forma brutal la desigualdad social y daría oportunidades de desarrollo a los más pobres.

Eso sí, el dinero no sale de debajo de las piedras y se tendrían que tomar medidas para obtener ese dinero. ¿Qué alcance tendrían las reformas necesarias? Desde luego, altas. Se necesitarían algo más de 6.400 millones de euros para sufragarla, lo que equivale al 0,55% del PIB. Los impuestos de patrimonio, de sociedades y sobre la renta de las personas físicas (IRPF) tendrían todas las papeletas para sufrir un incremento para pagar con lo obtenido la renta mínima.

Además, si se lucha de forma agresiva contra el fraude fiscal, mucha de la recaudación extra no sería necesaria porque sí llegaría con los cánones ya establecidos, solo que sin sufrir el ‘robo’ de sinvergüenzas defraudadores.

¿Y cuántas personas podrían verse beneficiadas? Unos diez millones de personas. Son muchísimos ciudadanos los que tendrían un colchón monetario sobre el que desarrollar sus vidas sin el riesgo de verse pasando mil penurias.

Y la pregunta clave en cuanto al alcance, es si la gente podría sobrevivir con menos de 600 euros al mes. Pues lógicamente no se podría ‘vivir’, pero sí ‘sobrevivir’. Realmente, el debate, más que monetario, es filosófico o ideológico. Parece claro que instaurar la renta básica es totalmente factible económicamente. Pero no lo está tanto si pensamos en que muchos caraduras pueden aprovecharla para no trabajar y vivir del cuento, u otros muchos egoístas pueden protestar enérgicamente para que su vecino, con hambre y que vive en la calle, no reciba un céntimo que le ayude a salir adelante. El debate se antoja intenso.  

Laotracaradelamoneda

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