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Kirk Cameron ('Los problemas crecen), un predicador religioso de cuidado

Cine 54
·13 min de lectura

Cuando creíamos que este 2020 no nos podía sorprender más va Kirk Cameron y nos deja con la boca abierta. Menuda impresión nos hemos llevado cuando, navegando por la red, nos hemos topado con el Instagram de este talento infantil que se hizo mundialmente conocido por su papel en Los problemas crecen (Growing Pains), y que el pasado 12 de octubre cumplió los 50 años.

Y es que, además de darnos cuenta de que el tiempo corre para todos (¡eureka!), hemos descubierto que en la actualidad el californiano dedica su tiempo nada menos que a ser un ferviente predicador religioso que reza a diario con sus seguidores y defiende un estilo de vida extremadamente conservador. Y lo que es peor, con todo Hollywood en su contra. ¡Quién iba a decirlo cuando conocimos a aquel inocente pero irresistible quinceañero a mediados de los 80!

Imagen: Instagram/kirkcameronofficial, y Kirk Cameron en Los problemas crecen (Warner Bros. Television)
Imagen: Instagram/kirkcameronofficial, y Kirk Cameron en Los problemas crecen (Warner Bros. Television)

Para los lectores más jóvenes, un poco de contexto. Los problemas crecen (Growing Pains) se estrenó en 1985 y a lo largo de siete temporadas se convirtió en una de las series más populares de finales de los 80 y en toda una incubadora de futuros ídolos adolescentes. Fue el caso de Leonardo DiCaprio, que se incorporó a la séptima temporada como un joven sin techo. Pero sobre todo, el de Kirk Cameron, el joven actor que encarno a Mike Seaver y que venía de actuar en anuncios desde la temprana edad de 9 años.

Y es que el hijo mayor de la familia protagonista pronto se convirtió en el guaperas juvenil por excelencia de la televisión, sirviendo de forraje para miles de carpetas en los colegios e institutos de medio mundo (sí, también las nuestras). Pero nadie podía anticipar que la carrera de este galán seductor fuese a dar un giro tan drástico como el que dio. Así que preparaos para una historia de conversión intensa y transformación radical como pocas se han visto en la historia de Hollywood (a excepción de Marcy Walker, la actriz de Santa Barbara que dejó el estrellato para ser pastora de su iglesia).

Tras la cancelación de la exitosa sitcom en 1992, Cameron se vio en una encrucijada personal con poco más de 20 años: podía aprovechar el tirón de su fama para intentar arrasar en Hollywood y consolidar su estatus de ídolo teen... o renunciar al mundo del espectáculo para extender la fe cristiana evangelista. Y optó por esto último. Los primeros sorprendidos fueron los familiares de Cameron, pues según la web evangélica Decision, el actor siempre aseguró ser ateo hasta que, a los 17 años, decidió convertirse en un cristiano renacido. Sí, en pleno apogeo de su fama televisiva como el chaval más molón de la televisión, y según Today´s Christian, recibía 10,000 cartas de fans cada mes y ganaba unos 42,300 dólares a la semana.

Ya durante el rodaje de Los problemas crecen Cameron inició su conversión y extensa labor proselitista. Según E! True Hollywood Story (recogido por el Orlando Sentinel), el joven actor usó su incipiente poder de estrella para asegurarse de que la serie representara temas y tramas que estuvieran alineadas con sus recién adquiridas creencias acudiendo directamente a lo más alto de la cadena ABC. Fuese por sus injerencias o por puro agotamiento del producto, el hecho es que muchos productores empezaron a abandonar Los problemas crecen y los índices de audiencia se precipitaron en la séptima temporada, por lo que finalmente la cadena decidió cancelar la serie. Para entonces, Cameron se había convertido en un desconocido para sus compañeros de reparto.

Sin duda tuve un cambio radical de postura y perseguí otro aspecto de mi vida”, declaró a Los Angeles Times en 2000. “Cambié mi foco de estar al 100% centrado en la serie, a estar 100% centrado en mi nueva vida, y dejé un 0% para la serie, incluidas las amistades que formaban parte de ella”.

La cosa fue tan lejos que, supuestamente, Cameron habría logrado que despidieran a una actriz de la serie por haber posado para Playboy. Se trataba de Julie McCullough, quien se incorporó al reparto en 1989 como Julie Costello. Pese a haber sido fichada para dar vida a la novia del Mike Seaver que encarnaba Cameron, McCullough fue fulminantemente eliminada de la historia en 1990. Y según la leyenda que corre en Hollywood, su despido fue obra de Cameron. Y es que según US Weekly, Cameron habría descubierto que McCullough posó para Playboy en el pasado y se habría enfurecido con los productores, tildándoles de “pornógrafos”. El actor negaría estas acusaciones asegurando que el papel de la actriz nunca fue pensado como algo a largo plazo… pero la duda siempre estará ahí.

Tras la marcha aparentemente forzada de McCullough, Cameron usó su poder de influencia para que su novia en la vida real, Chelsea Noble, fuese fichada para encarnar a la nueva novia de Seaver, Kate McDonald. Noble y Cameron se casaron durante un descanso estival del rodaje, en una ceremonia a la que no fue invitado ningún otro participante en la serie –lo que acrecentó la brecha con Cameron.

Dicho esto, hay que reconocerle al actor el haberse arrepentido de tan drástica decisión años después: “Si pudiera volver atrás, creo que podría haber tomado decisiones menos involuntariamente hirientes para el reparto –como hablar con ellos y explicarles por qué quería que en mi boda solo estuviese mi familia”, declaró a Los Angeles Times.

Aunque lo más significativo de su relación con McCullough es que esta supuso el inicio de una estricta condición que Cameron impondría por el resto de su carrera interpretativa: a partir de entonces, no podría besar a nadie más que a ella. ¡Imagináoslo! Incluso rodando películas cristianas con actores cristianos años después, Cameron ha exigido al reparto y equipo técnico que cambien a la actriz de turno por su esposa, que ejerce de doble en los besos delante de la cámara (según recoge Today).

Pero no nos adelantemos: en este momento Cameron había terminado con Los problemas crecen y empezaba a consagrarse a su fe evangélica –pero aún no había tirado por la borda toda su carrera en la industria. Pese al problemático final de aquella sitcom, el californiano logró que le ficharan como protagonista de otra, titulada Kirk. Esta serie familiar de The WB nos presentaba a un hermano mayor criando a sus tres hermanos pequeño mientras persigue el sueño de convertirse en dibujante de cómics. Cómo, ¿que Kirk no te suena de nada? Quizá sea porque apenas duró dos temporadas y fue mayormente ignorada por los telespectadores. No olvidemos que a mediados-finales de los 90, las sitcom para todos los públicos dejaron de gozar de la popularidad de antaño.

Con el cambio de siglo llega uno de los grandes vuelcos en la carrera de Cameron. Pues salvo la significativa excepción de The Growing Pains Movie (2000), el actor decidió apartarse de la industria de Hollywood y consagrarse exclusivamente a películas centradas en la fe. Es así como acabó en tres de las adaptaciones cinematográficas que se hicieron de la popular saga de libros apocalípticos Desaparecidos (Left Behind)… y que no salieron demasiado bien. De hecho, el autor de las novelas originales, Tim LaHaye, detestó la primera adaptación hasta el punto de demandar para recuperar los derechos de adaptación, según The Christian Post. No obstante, más allá de criterios estéticos y artísticos, el hecho es que las películas funcionaron bien entre el amplio (y rentable) público cristiano.

Poco a poco, la carrera interpretativa de Cameron fue mezclándose más y más con su labor proselitista. Así, en 2008 promocionó la película Prueba de fuego incluyéndola en “packs educativos” sobre el matrimonio que vendía a varias iglesias. La cinta en sí recaudó 27,8 millones de euros, cifra pasmosa si se tiene en cuenta que el presupuesto de la película fue de solo 422,000 euros. Así es: Kirk Cameron protagonizó la película independiente más rentable de 2008… y de paso se convirtió en una figura de referencia para ciertos sectores cristianos.

Y si algo hemos aprendido a estas alturas de Cameron es que nunca desaprovecha el poder para influir que las circunstancias (y su propio esfuerzo) le conceden. Tras el “exitazo” de Prueba de fuego, Cameron y su compañero de prédica, Ray Comfort, decidieron declarar la guerra a la teoría de la evolución, llegando a distribuir en los campus universitarios su propia versión alterada de la gran obra de Darwin, que titularon El origen de las especies: Edición 150 aniversario y que incluía una introducción de 50 páginas a favor del creacionismo.

Entre otras lindezas, aquella introducción culpaba a Darwin por el auge de los Nazis en los años 30 y 40. Si esto te suena a locura, te invitamos a recuperar el mítico vídeo en el que Cameron y Comfort demuestran la existencia de Dios con un plátano –asegurando que su fácil consumo es prueba de un diseño inteligente. Un poquito de locos...

Y ante todas las críticas que recibieron sus estrambóticos ataques a la evolución, Cameron hizo oídos sordos y decidió arremeter directamente contra uno de los más prominentes científicos de nuestra época, Stephen Hawking. “El profesor Hawking es alabado como un “genio británico”, y sin embargo cree en la imposibilidad científica de que la nada lo crease todo y de que vida surgiese de la no vida”, declaró Cameron a TMZ. “¿Por qué iba alguien a creer en los escritos del señor Hawking si no puede dar pruebas de sus creencias acientíficas?”.

Sin embargo, otras opiniones manifestadas públicamente por Cameron resultan mucho menos divertidas. Sin ir más lejos, en 2012 aseguró a Piers Morgan que la homosexualidad es “antinatural”. Por supuesto, medio Hollywood se le echó encima –incluyendo a antiguos compañeros de reparto en Los problemas crecen–, sin que esto sirviera para que Cameron revisara sus ideas. Alan Thickle, quien interpretara a su padre en la sitcom, bromeó que iba a “comprarle algunos libros nuevos” (según recoge Advocate). “No se puede esperar que el Viejo Testamento lo explique todo”. Por su parte, la propia hermana de Cameron en la vida real, Christian Candace Cameron-Bure (actriz de Padres forzosos y también cristiana evangélica), quiso distanciarse parcialmente de las declaraciones públicas de su hermano en The Christian Post, asegurando que ambos tienen “maneras diferentes de expresar una misma cosa”. La historia de Candace, por cierto, daría para otro artículo…

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“Imparable” sería la traducción de Unstoppable, la película que Cameron protagonizó en 2013, pero también definiría la tenacidad del actor en su defensa del cristianismo frente a todo ataque –sea real o meramente percibido. Y es que durante la promoción de la mencionada cinta, Cameron descubrió que los links que remitían a la web de esta habían sido bloqueados por Facebook, en lo que él describió como un ataque al cristianismo (según The Blaze). Sin embargo, la realidad parecía menos enrevesada: la dirección que Cameron había adquirido para promocionar la película había sido antes una web de spam, lo cual activó los filtros de Facebook. En un gesto de buena voluntad, la red social colaboró con el equipo de Cameron para revertir el bloqueo e incluso publicó una declaración en The Christian Post para explicar el jaleo. Pero nada de esto satisfizo al imparable Cameron, que siguió denunciando la situación como un acto de persecución. En una publicación de Facebook que después sería borrada (pero que recoge The Hollywood Reporter), el actor agradeció a sus seguidores la presión mediática y social que habría obligado a Facebook a dar marcha atrás y permitir los links a su web…

A todo esto, Cameron seguía llamándose a sí mismo actor… pese a que sus proyectos oscilaban entre lo mediocre y lo directamente catastrófico. Aunque cosechó un gran éxito financiero con Prueba de fuego, su película Saving Christmas fue un fracaso como nunca antes se había visto en la carrera del californiano. Dirigida por Darren Doane, la película de 2014 obtuvo un vergonzoso 0% de aceptación crítica en Rotten Tomatoes, fue votada “peor película de la historia” por los usuarios de IMDb y arrasó en los Razzies, donde se alzó con los premios a Peor Película, Peor Guion, Peor Actor y Peor Combo –este para Cameron y su propio ego.

Lo cierto es que los Razzies apuntaron directamente al verdadero talón de Aquiles de Cameron: su ego. Y es que nada ni nadie parece capaz de convencer al actor para que cambie su perspectiva una vez que ha decidido combatir por algo. Así, tras el desastre de Saving Christmas, el actor se centró en una gira de charlas públicas titulada “Amor por el que merece la pena luchar”… en la que la prensa encontró consejos cuando menos desfasados. “Las esposas deben honrar, respetar y seguir el liderazgo de sus maridos, y no decirles cómo deberían ser mejores esposos”, declaró Cameron a The Christian Post. “Cuando cada persona asume su papel correctamente, sin importar de cómo le trate su cónyuge, hay esperanza de cambio verdadero en su matrimonio”. Tal y como recoge E! Online, las duras críticas en redes sociales no se hicieron esperar…

Hoy Cameron y su esposa Chelsea Noble están a punto de cumplir 30 años de casados, y han tenido juntos nada menos que seis hijos (cuatro de ellos adoptados). Y es que Cameron sigue siendo un firme defensor público del matrimonio fiel, duradero y fructífero, y sigue recorriendo los EEUU con giras que aspiran a ayudar a sus seguidores a reforzar sus relaciones conyugales. En definitiva y como hemos visto, a lo largo de las décadas Cameron se ha ido transformando de ídolo de la revista SuperPop en una figura marginal en la industrial, que muchos consideran incómoda e incluso indeseable (no en vano El País lo describe como “la estrella más odiada de Hollywood”). En una entrevista con The Hollywood Reporter confesó hacer oídos sordos a quienes le tildan de intolerante por sus valores conservadores.

Aunque la edad le ha hecho cauto y hoy a través de Instagram prefiere llamar al voto cristiano sin indicar un candidato concreto (sin embargo, si bien no dice su afiliación política abiertamente, no hay que ser muy inteligente para sobreentender que apoya a Donald Trump en sus redes sociales). Por otro lado, en varias ocasiones Cameron ha manifestado la esperanza de que la fiebre de los reboots devuelva la vida a Los problemas crecen y reactive su carrera interpretativa. ¿Lograrán los productores general el suficiente interés en un hipotético revival de la mítica sitcom, o habrá perdido el mundo las ganas de volver a ver a Cameron? ¿Impondrá el actor sus habituales condiciones para trabajar en la serie, o rebajará su celo cristiano por una vez? Solo Dios lo sabe.

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