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Acreedores de PDVSA merodean en busca de petróleo para incautar

Lucia Kassai, Sheela Tobben y Ezra Fieser

(Bloomberg) -- Cargado con 400.000 barriles de petróleo venezolano, el Ícaro se encuentra en las azules aguas del Caribe, justo al lado de la isla holandesa de Curazao. Ha estado allí más de un mes y no irá a ninguna parte hasta que la compañía petrolera estatal PDVSA pague sus cuentas.

El Ícaro se ha convertido en un símbolo poco probable pero contundente de los males de Venezuela, y muestra cómo, incluso antes de las sanciones impuestas por Estados Unidos el lunes, PDVSA enfrentaba problemas para entregar su petróleo a clientes de todo el mundo. Eso podría empeorar a medida que el régimen busque compensar la pérdida de su mercado estadounidense.

El obstáculo no es la administración Trump, sino algunos proveedores de PDVSA, desde operadores de remolques hasta propietarios de barcos transportadores de petróleo, cada vez más frustrados por no recibir pagos por sus servicios. Así que están recurriendo a los tribunales del Caribe para obtener el derecho de apoderarse del petróleo venezolano a bordo de embarcaciones como el Ícaro, hasta que se llegue a algún tipo de acuerdo.

"Muchos de los acreedores de PDVSA se quedaron sin paciencia y buscaban asegurar sus posiciones", asegura Jan A.M. Burgers, un abogado en Curazao especializado en derecho marítimo. "No hay una manera más lógica o mejor de hacerlo" que apoderarse de las cargas.

La batalla de ConocoPhillips

Al menos cuatro compañías han usado la táctica desde que la petrolera estadounidense ConocoPhillips luchara con éxito contra PDVSA, o Petróleos de Venezuela SA, en las cortes del Caribe holandés el año pasado, como parte de una guerra jurídica global para recobrar un laudo arbitral de US$2.000 millones. Conoco obtuvo órdenes judiciales para detener una armada de 12 buques petroleros venezolanos en tránsito por el Caribe, mientras presentaba documentos legales en tribunales de Nueva York a Hong Kong.

El Caribe holandés se ha convertido en el campo de batalla legal porque PDVSA opera terminales en Bonaire, Curazao y Aruba para almacenar y reexportar petróleo a clientes en EE.UU. y Asia. Los tribunales son receptivos a emitir órdenes de retención porque se basan en las leyes de los Países Bajos, que establecen un umbral bajo para perseguir a las empresas que no pagan, asegura Burgers.

Ventas en Asia

PDVSA ha tomado medidas para evitar las incautaciones, principalmente tratando de evitar las islas del Caribe. El año pasado, a raíz de la disputa con Conoco, solo 17 buques de PDVSA descargaron en Curazao, en comparación con 132 en 2017, según datos compilados por Bloomberg.

Pero si Venezuela quiere vender más petróleo a Asia debido a las sanciones de EE.UU., puede necesitar sus instalaciones en el Caribe para almacenamiento, lo que lo expondrá a más incautaciones. En cuanto a los proveedores, no es probable que dejen de buscar reparación en los tribunales pronto, ya que algunos no pueden esperar un cambio de régimen, afirma Kurt Barrow, vicepresidente de IHS Markit. De hecho, los proveedores incluso rastrean las cargas de petróleo de PDVSA cada dos o tres semanas para ver qué tan cerca están del territorio del Caribe, afirma un acreedor que habló bajo la condición de anonimato.

Se suponía que el Ícaro descargaría su crudo y regresaría a Venezuela, pero los proveedores obtuvieron una orden judicial que impuso un derecho de retención sobre el petróleo. Dos acreedores fueron tras la carga. Exotic Waves Marine SA reclama deudas por US$7,3 millones por combustible no pagado, mientras que Ammon Shipping Co. reclama US$1 millón. El barco permanece atracado en el muelle No. 5.

"La única oportunidad"

"Se pone un derecho de retención sobre una carga para asegurarse de que cuando haya una sentencia judicial, habrá algo allí que pueda venderse para obtener lo que se debe", explica Mayesi Hammoud, la abogada en Curazao que obtuvo la orden contra el Ícaro en nombre de Exotic Waves. "Esa podría ser la única oportunidad de recibir el pago".

La estrategia legal conlleva riesgos, por supuesto. ConocoPhillips enfureció a muchos al cerrar efectivamente una gran parte de la economía de Curazao cuando ganó sus órdenes. Además, no toda acción judicial tiene éxito. En julio, Huntington Ingalls Inc., con sede en Newport News, Virginia, perdió un intento de poner una orden de retención sobre el petróleo de PDVSA almacenado en Curazao. La compañía afirmó que se le debía US$130 millones por el mantenimiento de dos fragatas de la Armada de Venezuela.

Las compañías que acuden a los tribunales también corren el riesgo de arruinar sus relaciones con PDVSA, afirma Burgers. "Es realmente un último recurso, porque todavía es una empresa grande con mucho petróleo", dice.

Para los cientos de venezolanos que trabajan en los buques incautados, no hay mucho más que hacer que esperar. Pero al menos tienen un techo sobre sus cabezas y no hay escasez de alimentos, dijo un miembro de la tripulación del Ícaro, quien habló en condición de anonimato. Para Navidad, los trabajadores comieron ensalada de papa, pan relleno de salchicha y carne asada, más de lo que muchos venezolanos que se enfrentan a los estantes vacíos en los supermercados pueden decir.

Nota Original:PDVSA’s Angry Creditors Prowl the Caribbean for Oil to Seize

--Con la colaboración de Patricia Laya.

Reporteros en la nota original: Lucia Kassai en Houston, lkassai@bloomberg.net;Sheela Tobben en New York, vtobben@bloomberg.net;Ezra Fieser en Bogota, efieser@bloomberg.net

Editores responsables de la nota original: David Marino, dmarino4@bloomberg.net, ;David Papadopoulos, papadopoulos@bloomberg.net, Larry Reibstein, Anne Reifenberg

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