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5 errores que no debes cometer al contratar una cuenta de ahorro

5 errores que no debes cometer al contratar una cuenta de ahorro.

Las cuentas de ahorro son uno de los primeros productos en los que solemos pensar cuando queremos ahorrar. Sus ventajas están claras: nos permiten ahorrar a nuestro ritmo, retirar el dinero cuando lo necesitemos, nos pagan intereses y el capital está protegido tanto por el banco como por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Actualmente, las mejores cuentas de ahorro sin comisiones ni vinculación tienen una rentabilidad de hasta el 1% TAE.

Pero las ganas de acumular capital y de ver crecer nuestros ahorros pueden hacer que pasemos por alto algunos aspectos clave que deberíamos tener en cuenta antes de firmar. A continuación, los cinco errores que no debemos cometer al contratar una cuenta de ahorro.

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1- Creer que la rentabilidad es para siempre

Pocas cosas duran eternamente y la rentabilidad de las cuentas de ahorro no es una excepción. Al no tener un plazo determinado, el banco tiene la libertad de modificar su interés en cualquier momento. Y hay que decir que, generalmente, suele hacerlo a la baja, aunque a veces hay sorpresas.

El Banco de España (BdE) aclara que aunque las entidades puedan modificar las condiciones contractuales de las cuentas, nos lo deben comunicar “con al menos dos meses de antelación para que podamos desistir si no nos interesan”.

Algunos bancos ya avisan desde el primer momento de que la rentabilidad de la cuenta bajará. Estas entidades suelen dotar a sus cuentas de un interés muy atractivo para ganar clientes, pero solo dura un determinado número de meses. Es el caso de la Cuenta de Ahorro Bienvenida de Openbank para nuevos clientes que tiene una rentabilidad del 1%, un interés muy atractivo teniendo en cuenta que el interés medio de las cuentas en España es del 0,01%, según el BdE. Pasado ese plazo, la remuneración cae al 0,05%, salvo que el cliente domicilie su nómina o pensión o tres recibos, en cuyo caso se situaría en el 0,20%. La TAE resultante sería del 0,53% en el primer caso y del 0,60% en el segundo.

2- No fijarte en el importe máximo

Las cuentas de ahorro más rentables del momento comparten una misma característica: su saldo máximo remunerado está limitado, es decir, los intereses se calculan únicamente sobre el importe que se sitúa por debajo del tope fijado por cada entidad. El saldo que exceda del límite, no devenga intereses. Las cuentas de ahorro de Orange Bank y de MyInvestor, ambas al 1% TAE por tiempo indefinido, tienen esta característica: la primera establece un saldo máximo remunerado de 20.000 euros y la segunda, de 15.000. La cuenta de ahorro de Openbank antes mencionada también tiene un tope: 5.000 euros. Otras, sin embargo, fijan el límite muy por encima o, directamente, no lo tienen, como la cuenta de ahorro de WiZink al 0,50% TAE que remunera los ahorros desde el primer euro o la de Pibank, también al 0,50% TAE.

3- Pasar por alto las comisiones

Antes de contratar una cuenta de ahorro debemos leer atentamente las condiciones del contrato y prestar especial atención al apartado de las comisiones. El objetivo de una cuenta de ahorro es acumular dinero y las comisiones lo que harán será restarlo. No solo tenemos que fijarnos en la de mantenimiento, sino también en la de las transferencias. Así nos aseguraremos de que cuando queramos retirar el dinero los gastos no se comerán los beneficios que hayamos obtenido. Afortunadamente, las mejores cuentas de ahorro del mercado están exentas de estos gastos.

4- Confiar en que todas las cuentas están cubiertas por el FGD español

No todas las cuentas de ahorro que podemos contratar en España están protegidas por el FGD nacional. Mientras que algunas de las más rentables como la de WiZink, MyInvestor y Openbank sí disfrutan de la garantía del FGD español, otras que han ido ganando popularidad durante los últimos meses están protegidas por un FGD de otro país de la eurozona. Es el caso de la cuenta de Orange Bank o de la de Nationale Nederlanden al 0,40% TAE que están protegidas por los FGD de Francia y de los Países Bajos respectivamente. En cualquier caso, los sistemas de garantía de los países miembros de la UE se han armonizado con el objetivo de que todos los depositantes estén protegidos. Así, los FGD de Francia y de los Países Bajos cubren, como el español, un máximo de 100.000 euros por cliente y banco.

5- Olvidarte de declarar los intereses

Contratar una cuenta de ahorro no consiste, únicamente, en ver cómo los ahorros crecen. O quizá sí, pero no en todos los casos. La mayoría de los bancos que operan en España están sujetos al régimen fiscal nacional. En la práctica esto significa que el propio banco se encarga de comunicar a Hacienda los beneficios obtenidos de las cuentas, por lo que ya aparecen en el borrador de la declaración de la renta, y pagan los intereses en neto.  

Sin embargo, algunos bancos extranjeros como, por ejemplo, Nationale Nederlanden o la entidad noruega Brabank, que comercializa una cuenta de ahorro al 0,35% TAE, no están sujetos al régimen fiscal patrio y pagan los intereses en bruto, es decir, sin aplicar ninguna retención. En este caso, es el titular el que debe asegurarse de añadir sus ganancias en la declaración de la renta, ya que no aparecerán en el borrador.