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Diez años de Gangnam Style: el estribillo sigue en nuestras cabezas

Casposo, hortera, irrisorio... No hay calificativos que describan bien los extraños mecanismos que se desencadenan en el cerebro cuando se ve por primera vez el vídeo de Gangnam Style. Y sí, todos recordamos ese primer momento ¿Qué diantres es esto? Superado el primer shock, la fórmula se repite: te quedas con el estribillo en la cabeza. De por vida.

Celebramos precisamente ahora el décimo aniversario del estreno en YouTube del vídeo que cambiaría para siempre la industria de la música, a tenor de lo que consagran los expertos. Diez años pueden parecer una eternidad en internet, pero seguro que al leer el título de este artículo hayas comenzado a tararear el estribillo (y por qué no, a emular la popular coreografía de la canción).

Pulverizando récords en YouTube: 4.000 millones de visitas en 5 meses

La cronología de los sucesos es la siguiente: el 15 de julio de 2012, el artista Psy —ya popular en su Corea natal— hizo oficial su nuevo título: “Gangnam style”, una canción pegadiza que sin duda hubiera arrasado igualmente en las listas de éxito del país, pero tuvo un ingrediente extra que lo cambió todo: YouTube.

Como apuntamos, el éxito fue acompañado de un vídeo entre lo hilarante, lo hortera y con una extraña mezcla de elementos (niños, ancianos, animales...), pero todos ellos acompasados al pegadizo ritmo de la canción. Como bien sabes, en coreano puro y duro, aun así, con unos estribillos hábilmente confeccionados en inglés, el pasaporte auditivo de la humanidad.

El pelotazo fue tan rápido y definitivo que pilló a toda la industria con el pie cambiado. ¿Qué había sucedido aquí? Se trataba de un himno urbano en honor al exclusivo distrito de Seúl, Gangnam, con un ritmo trepidante y con dos estribillos recordables en el mundo entero: “Gangnam style” y “sexy lady”. No hacía falta mucho más para encender la mecha internacional: la canción se convirtió en un fenómeno de masas en todo el mundo, y, como sucedió en su momento con “Macarena”, el planeta bailó al ritmo de jinete de Psy.

South Korean rapper Psy greets fans as he arrives at the Olympiyskiy (Olympic) sports and entertainment complex to attend a news conference, shortly after a flashmob performed a Gangnam Style dance, in Moscow, June 6, 2013. Psy arrived in Moscow to take part in the MUZ-TV music awards ceremony on June 7, reported local media. REUTERS/Tatyana Makeyeva (RUSSIA - Tags: ENTERTAINMENT SOCIETY)
El cantante Psy saludando a sus fans - Getty

Gangnam, barrio, estilo y consagración

Que un cantante coreano triunfe en el mundo del pop internacional parece casi imposible; que lo haga en perfecto coreano ya es una apuesta suicida. Pero lo logró. Psy era ya un exitoso artista en su país, pero se consagró internacionalmente y, aunque no repitiera el pelotazo en el resto del mundo, en Corea se transformó en una especie de dios.

Más allá de las cifras desmedidas de visionados e ingresos en publicidad, Gangnam Style tuvo un impacto definitivo en la industria musical. ¿Por qué? Porque a partir de este éxito, además de las promociones en la radio, las discográficas comprendieron que resultaba imprescindible incorporar un vídeo que viralizara.

Sí, desde este éxito, rara era la canción con pretensiones internacionales que no fuera acompañada de un vídeo y que se intentara apoyar en las redes sociales para su difusión. Gangnam Style, era, en origen, una sátira al narcisismo que padecían los países con un capitalismo rampante y recién adoptado. Vamos, una crítica ramplona a los ‘nuevos ricos’.

Una revolución en el mundo de la música

Psy era consciente del mal gusto y lo hortera que puede llegar a ser una persona que se ve, de la noche a la mañana, rodeado de millones. El culto a la ostentación tiene un innegable punto ridículo, y esto lo refleja inequívocamente Gangnam Style. Como podrás suponer, el vídeo escoció especialmente a los aludidos, pero las críticas fueron arrastradas en tiempo récord por las cifras de YouTube. Aquello era imparable.

¿Qué es de Psy, ahora? Evidentemente, no se aburre, y además de contar los millones que sigue generando la canción, se ha dedicado a fundar su propio sello musical con el que también está arrasando en su país. Ya sabes, dinero llama a dinero. Y por descontado, sigue haciendo lo que le gusta: crear vídeos y canciones con gancho propio (no perderse, por favor, “That, that”). Genio y figura hasta la sepultura.

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