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Llegan las gasolineras en franquicia: otra forma de poner gasolina y más barata

La otra cara de la moneda

Las ventas de gasolinas y gasóleos en España están en el nivel más bajo desde el inicio de la crisis. La gente recorta gastos de todos sitios y uno de ellos es el del uso del coche. Pese a esta demanda menguante, los precios de los combustibles siguen por las nubes. Es uno de los grandes fracasos del Gobierno, que lleva meses diciendo que va a conseguir controlar el abuso en los precios de los combustibles.

Se trata por tanto de un producto casi insensible a la situación de la demanda, que no se rige por las reglas del libre mercado, porque con el desplome que registra el consumo, los precios deberían, lógicamente, estar más bajos.

Sólo en los últimos meses, en los que Rajoy, harto del abusivo comportamiento de las petroleras, ha amenazado con intervenir para crear una verdadera competencia entre las marcas de gasolineras, el precio ha bajado algo. También ha ayudado la ligera caída del coste del petróleo. Aun así, España es el tercer país más caro de Europa en precios de gasolina antes de impuestos y el sexto en el caso del diésel. Hoy día, llenar un depósito medio de gasolina de 55 litros cuesta cerca de 77 euros, mientras que en el caso del gasóleo el llenado asciende a unos 72.


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Y las medidas han llegado. En marzo el Gobierno cambió por la vía de urgencia la ley que regula a las gasolineras para que las aperturas de estas instalaciones en centros comerciales y polígonos industriales se vean "agilizadas y simplificadas" gracias a un nuevo procedimiento único y urgente. Al mismo tiempo, se estimula la entrada de nuevos operadores a través de la limitación en el número de estaciones de servicio "de los que tienen muchas", como Repsol.

Desde la entrada en vigor en marzo de la nueva legislación ya se han comenzado a agilizar las licencias de apertura y las petroleras no podrán recomendar el precio de venta a sus estaciones de servicio, lo que permitirá bajar considerablemente el precio final.

El resultado es que ya hay proyectos en marcha para abrir gasolineras en régimen de franquicia, como los Burger King, donde el litro de gasolina cuesta unos cinco céntimos menos que la media. La red se llama La Gaviota y pronto aparecerán otras.

La nueva enseña, vinculada a la empresa distribuidora de gasóleo y butano Monegás, reduce los costes en los surtidores mediante la ausencia de empleados y el principio de 'Tú te echas y tú te cobras'. Los emprendedores que han ideado el negocio, Javier Santiago y Miguel Santiago, recuerdan que, desde el inicio de la crisis en 2008, “el margen bruto de distribución de gasolina en España ha crecido alrededor de un 20%, con unos precios elevados para los consumidores que cada vez tienden a llenar menos los vehículos de combustible".

En estas franquicias, el cliente llega a la gasolinera, introduce su tarjeta o efectivo, selecciona el importe y el producto y se surte, con lo que se optimizan los gastos y permite al franquiciado dedicarse a la gestión.

El ahorro en personal, horario y servicios, entre otros, permite a la central de la nueva franquicia ofrecer unos precios más que competitivos, explican los promotores. La nueva franquicia espera acabar el año con un plan de expansión que le permita la apertura de al menos seis puntos de venta por la geografía española. Cuantas más cadenas surjan, mejor para todos.
IDNet Noticias

@Jorchaj