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Sí hay otro modelo, hay países que suben salarios para salir de la crisis

Jorge Chamizo
La otra cara de la moneda

A Montoro le costó reconocerlo, pero la bajada de sueldos que se está produciendo en España es evidente y drástica. Después de afirmar que los salarios subían pero poco, al final Montoro ha tenido que reconocer el gran esfuerzo de los trabajadores al asumir ese recorte de retribuciones. Es la opción económica que han elegido el Gobierno y la Troika, formada por el BCE, el FMI y la UE, como medio para salir de esta profunda crisis, pero está claro que no es la única.

Si analizamos lo que pasa en los países de nuestro entorno más cercano, socios en la Unión Europea, vemos como la salida de la recesión y la lucha contra el paro es compatible con mejoras de los salarios.

Según los últimos datos comparados de Europa, España fue el país de la UE donde los salarios registraron una mayor contracción en el último trimestre de 2012, con una caída del 4,3 %, respecto a un año antes, frente a un aumento del 1,4% en el conjunto de los Veintisiete, según Eurostat. De los 25 países para los que hay datos (faltan Grecia y Portugal), España y Eslovenia (-1,7%) fueron los únicos donde los sueldos por hora trabajada se redujeron en comparación con los últimos tres meses de 2011.

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En el otro extremo, los salarios aumentaron el 7,6 % en Rumanía, el 6,6 % en Estonia o el 5,8 % en Bulgaria, mientras que en los grandes países del euro, con los que tenemos que medirnos a la hora de conseguir vender nuestros productos y los que nos tienen que servir de referente vital, subieron pero de forma más moderada: en Francia el 2%, en Alemania el 3,3 %) y en Italia el 0,7 %.

Llama la atención el caso alemán y también el reciente golpe de timón anunciado por Japón. Son dos países referentes en el mundo por su bajo nivel de paro, su capacidad industrial y tecnológica y que viven en gran media de la exportación al resto del mundo.

Alemania inició la política de subir sueldos hace varios años. Una decisión que no le ha impedido crecer con intensidad y tener el paro en mínimos históricos. Este mismo año la poderosa patronal de la industria y los sindicatos han pactado una subida salarial en dos fases, de un 3,4% a mediados de este año y de un 2,2% el 1 de mayo de 2014. Un incremento visto con esperanza por el resto de Europa, que siempre ha pedido a Merkel un aumento de salarios y una bajada de impuestos en su país para sacar a la UE de la recesión. El acuerdo afecta a unos 3,7 millones de empleados industriales en el conjunto de Alemania.

Pero hay empresas que han superado estos mínimos. Volkswagen ha pactado una subida de los salarios de un 5,6% en dos fases. Es una cifra espectacular pues casi quintuplica la inflación alemana y cuando la propia empresa ha iniciado el ejercicio con una reducción de su beneficio de casi un 50%. Al mismo tiempo, los empleados públicos alemanes acaban de lograr una subida salarial del 6,3% en los próximos dos años de la que se benefician dos millones de trabajadores.

Ahora Japón, que está creciendo también con fuerza y tiene incluso un paro más bajo que Alemania, anuncia que va a incentivar las subidas de sueldos y la creación de empleo. El primer ministro, Shinzo Abe, ha anunciado que va a poner en marcha en los próximos tres años nuevas medidas para impulsar la subida de los salarios. Entre ellas apoyar y beneficiar a las empresas que precisamente cooperen en este sentido y que creen empleo, dos de los factores que en Japón consideran como más importantes para el crecimiento del país.

De esta manera en el país asiático pretenden salir de la deflación crónica en la que se encuentran desde hace 15 años. Hay que salvar las distancias entre España y Japón y Alemania. Su baza competitiva es la tecnología y la productividad, pero al menos estas subidas de salarios dan que pensar. Abren el debate sobre si no habría que tenerlas en cuenta para relanzar la economía. Elevaria los costes del país a corto plazo pero aumentaría el consumo, el gasto, la inversión y los ahorros. Se podría combinar con una reducción del derroche de las administraciones públicas que permitiera bajar impuestos, apoyar la innovación y la formación, y compensar así el incremento de los costes salariales en la producción. Pero es más fácil que paguen los de siempre para no molestar a los de siempre.

IDNet Noticias
@Jorcha