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Por qué la luz sube sin cesar y el móvil no para de bajar

La otra cara de la moneda

Con el abortado tarifazo de la luz todavía acaparando la actualidad, se acaba de conocer que el precio de la telefonía móvil ha bajado el 22% en el último año y que desde 2005 el coste por minuto de teléfono hablado ha caído el 50%, mientras la tarifa de la luz se ha disparado el 70% desde 2007. Por no hablar del gas para uso doméstico, que ha subido casi un 32% desde 2007, según la oficina estadística de Bruselas, aunque otras fuentes cifran el incremento en cotas aún mayores.

Otro suministro básico en el hogar, el agua, también cuesta bastante más. En Cataluña, por ejemplo, el precio medio del servicio de agua doméstica ha subido más de un 40% entre el 2008 y el 2013, según se refleja en los datos del Observatorio del precio del Agua en Catalunya.

En el caso de los servicios energéticos, las razones de esta escalada desorbitada e ilógica si tenemos en cuenta que la demanda no para de bajar mientras se ha duplicado la capacidad para generar electricidad, parecen claras: falta de competencia real porque el mercado se lo reparten entre cinco operadores dominantes, y costes de todo tipo que se pagan a estas empresas y a otros sectores a través del recibo de la luz.

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El resultado es que el precio del kilovatio por hora (kWh) en España se ha disparado un 74,5% desde 2007 hasta 0,1752 euros. Si nos retraemos a 2002, la luz ha subido un 104%, según los datos de Eurostat de 2013. Estas cifras del precio en España contrastan con la subida del 4,1% desde 2007 en Alemania (hasta 0,1493 euros kWh), del 18,4% en Francia o del 17,3% en la UE27. Y sitúan a nuestro país a la altura de Grecia, donde ha aumentado un 77% en los últimos cinco años.

En el caso de la telefonía móvil hay tres o cuatro -Telefónica, Vodafone, Orange y Yoigo- operadores dominantes que son los que tienen la red de telecomunicaciones, pero hay un abanico de operadores sin red que pueden comprar capacidad a estos operadores dominantes a precios competitivos, porque la regulación funciona, lo que les permite a su vez ofrecer tarifas asequibles al público y si esto no convence al cliente, el cambio de compañía es relativamente sencillo. La competencia funciona.

En el último año (tercer trimestre de 2012 a tercer trimestre de 2013), los precios han caído un 21,96%. Se trata del mayor descenso interanual registrado en los últimos años, superando al 18% que descendieron en 2012 y el 9,6% que lo hicieron en 2011, según el último informe trimestral de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que ha dado a conocer El País.

Esto no ocurre con la luz. Casi todo los hogares acceden a una tarifa con precios regulados y éstos se conforman con un mecanismo que no funciona y esta manipulado, como ha puesto de manifiesto la última subasta y el dictamen de la Comisión Nacional de la Competencia. Cambiarse de compañía es muchos menos ágil y casi irrelevante, porque los precios que pueden ofrecer al final son casi los mismos en todas las comercializadoras y el ahorro puede ser insignificate. La opción de sumarse a una plataforma de compra de luz es incipiente y uno se queda más expuesto a posteriori al descontrol de los preciso del llamado mercado libre de la luz.

IDNet Noticias

@Jorcha