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La brutal subida en el precio del agua que se avecina

La otra cara de la moneda

Hay dudas sobre si la recuperación de la economía ha empezado, pero no hay dudas sobre las nuevas subidas que nos esperan en ciertos servicios esenciales. El agua es uno de ellos.

Ya ha subido bastante en los últimos años pero lo que se avecina es un verdadero golpe al bolsillo. El precio del agua subirá al menos un 50% para cumplir con los compromisos comunitarios en materia de tratamiento de aguas residuales urbanas y para cumplir con la Directiva Marco del Agua. La causa es que los Estados tendrán que repercutir a los ciudadanos los gastos de las inversiones en infraestructuras que habrá que acometer entre 2014 y 2021.

La decisión la confirmaba la directora general de Agua del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente, Liana Ardiles, en unas jornadas sobre planificación hidrológica del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (CICCP) de las que ha informado Expansión. El Ministerio de Agricultura ha confirmado las palabras de su directora al afirmar que está estudiando fórmulas para articular las inversiones y recuperar los costes en la prestación de servicios relacionados con la gestión del agua, lo cual, probablemente, obligará a significativas subidas en el precio de este bien.

Una dolorosa medida que ya habían anticipado hace unos días y con mucha exactitud los profesionales del sector. El presidente de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS), Roque Gistau, ha contextualizado esta subida en el hecho de que el servicio de agua en España se encuentra entre los más baratos de la Europa, a pesar de ser un país con escasez de recursos hídrico. En gran medida, la causa de que existan los precios actuales es la financiación que se obtiene de las instituciones europeas y nacionales para financiar las obras.

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El presidente de AEAS es partidario de unificar todos los "costes reales" que resultan de la gestión del servicio dentro de la factura del agua, lo cual incluiría esos gastos de inversión. De esta manera desaparecerían las "subvenciones", que en la actualidad hacen que el precio del agua sea un 40 % inferior al que derivaría de repercutir los costes que soporta.

La realidad es que en los últimos años el precio del agua era bastante más barato en las ciudades españolas que en las del resto de Europa. En 2007 por ejemplo el metro cúbico de agua en Madrid o Barcelona costaba, según el último informe de AEAS, 1,1 euros y 1,7 euros, respectivamente. Al mismo tiempo, en París o Londres, el precio era de 2,5 y 2,6 euros.

En los últimos años el coste de acceder en España a ese preciado bien ha subido por encima de la inflación. Por ejemplo, entre 2008 y principios de 2012, el precio medio que se paga por metro cúbico de agua en Cataluña —sin las tasas municipales— se ha incrementado cerca del 44%. Un usuario doméstico pagaba en 2008 una media de 1,316 euros por metro cúbico. En 2012 ese mismo volumen de agua costaba 1,893 euros, siempre teniendo como supuesto un hogar que consume en torno a 12 metros cúbicos de agua cada mes. En Madrid no ha subido tanto, pero si claramente por encima del IPC. Y a los precios hay que añadir las subidas de impuestos indirectos -como el IVA- o las tasas.

Gastos adicionales en servicios básicos que se suman a otros, como el fuerte incremento de la factura de la luz. Subidas que coinciden con una pérdida general de poder adquisitivo por parte de los españoles, cuyos salarios bajan o, con suerte, se estancan.

IDNet Noticias

@Jorcha