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Estados Unidos pone límites a lo que se puede preguntar en una entrevista de trabajo

La otra cara de la moneda

Masachussets prueba estos días un nuevo modelo de contratación que trata de poner freno a  la discriminación salarial de los colectivos más débiles y entre hombres y mujeres. Si funciona, se extenderá probablemente al resto del país. Una de sus medidas estrella es la prohibición de preguntar a los candidatos a un puesto de trabajo por su sueldo anterior, algo tan habitual como incómodo para los candidatos.

Las empresas tienden a fijar los salarios de los nuevos empleados en base a su último sueldo. Ahora los entrevistadores tendrán que hacer su oferta según un criterio más realista y práctico: lo que cada candidato puede aportar a la empresa.  

Los principales beneficiarios de esta medida serán trabajadores con sueldos bajos, minorías y mujeres porque, dicho sea de paso, a igualdad de condiciones de trabajo, históricamente los hombres han tenido salarios más altos también en Estados Unidos. El gobernador republicado Charlie Baker quiere acabar así con la discriminación y evitar que el sueldo anterior lastre el crecimiento laboral de las personas.  

Esta norma se suma a otros esfuerzos para fortalecer las leyes de igualdad de retribución en Estados Unidos en los últimos años, aunque ninguno ha tenido verdadero éxito hasta ahora, publica The New Times. Y aunque la ley federal ya prohíbe la discriminación salarial por género, no es fácil probar y las brechas salariales persisten en casi todas las industrias.

“Creo que pocas empresas discriminan conscientemente, pero necesitan ser conscientes de ello”, ha señalado el senador Pat Jehlen, uno de los promotores del proyecto. En términos generales, en Estados Unidos las mujeres reciben 79 centavos por cada dólar que ganan los hombres, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, una disparidad que pocas veces tiene explicación para los economistas.

La ley de Massachusetts, que entrará en vigor en julio de 2018, aporta además otras medidas contra la discriminación salarial. Por ejemplo, las empresas ya no podrán prohibir a los trabajadores hablar con sus compañeros abiertamente de cuánto ganan, algo que ayudará a impulsar la transparencia y reducir diferencias.

La ley también establecerá igualdad de retribución para los trabajadores con los mismos puestos de trabajo, puestos “comparables y “operaciones comparables.” En cuanto a la antigüedad, se permitirá a los más antiguos ganar más, pero ampliando la definición de lo que es igual trabajo.

Otros estados también han impulsado la igualdad en el trabajo. En mayo, Maryland aprobó una ley que exige igual remuneración por trabajo “comparable” y California promulgó el año pasado una ley estricta que obliga a los empleadores a demostrar que pagan a los trabajadores de ambos sexos por igual “sustancialmente” en puestos similares.  

En junio, 28 grandes empresas entre las que figuran Gap, Pepsi y American Airlines firmaron un compromiso de igualdad de remuneración promovido por la Casa Blanca, comprometiéndose a realizar auditorías anuales de salarios por género en todas las categorías laborales. 

Algunas incluso empiezan a hablar más abiertamente sobre hallazgos incómodos de esas auditorías. Por ejemplo, PricewaterhouseCoopers publicó que había descubierto en su oficina británica una disparidad del 15,1% entre hombres y mujeres y cambió sus prácticas de promoción para llevar a más mujeres a puestos de liderazgo. Otro caso: la firma de software Salesforce gastó 3 millones de dólares el año pasado para subir los sueldos de sus empleadas hasta hacerlos coincidir con sus homólogos masculinos. en cualquier caso, la claridad, transparencia y oportunidades siempre son bien recibidas.

 IDNet Noticias