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DNI electrónico: el documento inútil y caro que nadie usa

Jaime Quirós
La otra cara de la moneda

Tras una inversión millonaria, la implantación del uso del DNI electrónico entre la población española está resultando un fiasco en toda regla. Esa es la conclusión que se extrae de los datos facilitados por el informe eEspaña 2014 publicado por la fundación Orange. Apenas un 0,02% de los trámites electrónicos con la administración se realizaron en 2012 usando el DNIe.

La administración invirtió más de 314 millones de euros y el objetivo era eliminar trámites y reducir costes, así como aumentar la seguridad en las transacciones. El DNI Electrónico abría decenas de posibilidades para facilitar y automatizar gestiones, como la identificación en juegos online o en el sistema sanitario o la firma de flujos de trabajo en empresas. El Gobierno y algunas empresas vaticinaron que su uso se habría extendido de forma consistente hacia 2009, pero nada de eso ha ocurrido.

Realmente, hoy día se puede hacer algún trámite con este documento, por ejemplo con la Seguridad Social o con Hacienda, pero su uso es anecdótico y su funcionamiento deja mucho que desear.

Su aceptación ha sido tan escasa que muy pocas administraciones publicitan de hecho la posibilidad de utilizar este DNI para hacer trámites. En su lugar, los ciudadanos que optan por hacer las transacciones con la administración de forma telemática recurren a los certificados electrónicos para ordenadores. Dan algún problema que otro pero son mucho más utilizados, por poner un ejemplo.

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Y visto el fracaso que ha supuesto el documento de identidad 2.0, algunas instancias de la administración, como la Agencia Tributaria, están creando nuevas opciones de identificación segura que son más cómodas de usar, como el PIN24H.

El fracaso del DNIe deriva en buena medida de la escasa información sobre su funcionamiento, de los diferentes problemas técnicos en el uso, sin olvidar que es necesario disponer de un lector para poder utilizarlo. Asimismo, hay que estar conectado a la red, algo que no siempre ocurre en todos los lugares.

Para intentar superar este fiasco, la Administración ya está preparando el DNI 3.0 con el que espera reducir, esta vez sí, trámites y costes. El nuevo documento debería entrar en funcionamiento en 2016, según el Plan Estratégico de la Dirección General de Policía elaborado para los próximos 3 años. El Ministerio del Interior que dirige Jorge Fernández Díaz lo justifica en el hecho de que los “constantes avances” tecnológicos “aconsejan que los documentos que el Estado emite para acreditar la identidad y la nacionalidad deban ser actualizados“.

El peligro es que se vuelvan a repetir errores y que nos gastemos un cerro de millones para poner en marcha algo que luego se demuestra ineficaz y engorroso.

IDNet Noticias