Mercados españoles cerrados

Así ha cambiado la crisis el consumo de los españoles

Jaime Quirós
La otra cara de la moneda

Quizá vivimos ahora el momento en el que existe mayor percepción de la crisis para el ciudadano. Cualquier acto cotidiano, bajar al supermercado, darse una vuelta por el barrio o por el pueblo, coger el metro o entrar en un bar a tomar un café es un recordatorio implacable del escaso nivel de actividad y consumo que sufre el país.

Las cifras hablan por sí solas. En el conjunto de 2012, las ventas minoristas en España, las del comercio, han descendido un 10,2%. Y la demanda de bienes duraderos, como electrodomésticos, ha registrado el mayor descenso desde el inicio de la crisis económica.

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El deterioro del mercado laboral por el elevado paro, la caída de ingresos disponibles, y la incertidumbre hacen que se pospongan todas las decisiones de compra. La gente que tiene rentas y tiene algo de margen prefiere ahorrar en detrimento del consumo privado, cuyo descenso se ha visto acelerado debido a las nuevas medidas fiscales como el aumento del IVA de septiembre. La disminución general del gasto real de los hogares, está provocando cambios en los hábitos y preferencias del consumidor, que da prioridad a la alimentación, la salud y la educación frente al gasto en bienes de consumo duraderos.

Y el escaso gasto que se hace es distinto al de antes de la crisis y ha cambiado incluso respecto al de hace un año. El 86% de los españoles ha cambiado sus hábitos de compra en el último año para ahorrar a consecuencia de la crisis, un porcentaje superior al 62% de la media europea, según un estudio de Nielsen, empresa del sector de información de mercados y consumidores.

Respecto al año pasado, el 73% de los consumidores españoles han tomado medidas para ahorrar en el gas y en la factura de la luz, seis puntos por encima que en el trimestre anterior; el 68% gasta menos en ocio fuera de casa; un 63% destina menos dinero a ropa nueva, y un 53% ha cambiado a marcas de alimentos más económicas. Hasta hábitos como el consumo de cerveza han variado de manera dramática. El primer trimestre de este año ha sido el peor de la historia del sector por un cúmulo de factores, no sólo por el hundimiento del consumo..

La bajada ha sido mayor (en torno al 4%) si se toma como referencia el consumo de cerveza en bares y restaurantes y menor, del 2,5%, si se cogen los datos de las ventas en la gran distribución y las pequeñas y medianas tiendas. Es decir, cae el consumo en general pero se bebe más en casa, que es más barato, y menos en los bares y restaurantes. Igual ocurre con el gasto en alimentación en general. Se mantiene a duras penas el consumo en los hogares y baja con fuerza el que se hace en la hostelería.

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