Economía para todos

El mejor jefe del mundo vive en Australia y acaba de repartir 15 millones entre sus empleados

Es posible que Ken Grenda no pase a la historia como uno de los grandes empresarios de su época. Quizá no sea un gran visionario ni un referente para las escuelas de negocio, pero este magnate australiano del transporte ha sentado un raro precedente en el mundo de los negocios que tardará tiempo en pasar al olvido: ha donado nada más y nada menos que 15 millones de dólares entre sus subordinados "por contribuir al éxito de la empresa".

Después de más de seis décadas transportando viajeros, el gestor de Grenda Transports —una empresa familiar de autobuses con rutas por toda Australia— decidió vender sus operaciones de tránsito y repartir parte del dinero entre sus 1.800 empleados. Ken Grenda, de 79 años, y sus hijos Geoff y Scott querían agradecerles de esta manera su dedicación.

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Todos, desde los ejecutivos hasta los conductores, pasando por los empleados de mantenimiento, han recibido su aguinaldo —con cantidades que oscilaban entre los 850 y los 30.000 dólares, dependiendo de la antigüedad y el cargo—, según ha explicado el empresario al canal de televisión australiano 'Ten'.

Ken Grenda, junto a parte de sus empleados en una foto colgada en la página Facebook del empresario.

Demasiado bueno para creerlo
Los trabajadores de Grenda Transports no salían de su asombro cuando recibieron grandes cantidades de dinero en sus cuentas bancarias. La mayoría se puso en contacto con su entidad dando por hecho que se trataba de un error. No lo era.

Respondieron a la sorprendente iniciativa de su jefe llenando su contestador de mensajes y bloqueando la 'bandeja de entrada' de su correo electrónico con centenares de emails de agradecimiento.

Ahora, cuando se cruzan con Ken Grenda, se les ilumina la cara con una sonrisa. Algunos incluso paran al presidente de la compañía de transporte de viajeros para hacerse una fotografía con él. De hecho, ya le han bautizado como "el jefe más generoso del mundo".

Sin embargo, para el empresario australiano su acción no tiene merito alguno y se encuadra en las cuatro máximas que le han permitido alcanzar el éxito: "trata a todo el mundo como un igual, confía en la gente hasta que te den una buena razón para no hacerlo, trata a tus empleados como si fueran miembros de tu familia y sé honesto".

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