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Gana 8 dólares a la hora y su jefe 8 millones al año: la brecha salarial dispara los beneficios de las multinacionales de comida rápida

Tyree Johnson se levanta cada día varias horas antes de que amanezca. Aún sin desperezarse, coge el autobús y se planta en la puerta del restaurante McDonald's en el que trabaja en el centro de Chicago antes incluso de que se abra la puerta. Allí limpia los baños y los perfuma antes de iniciar su jornada laboral en la cocina del establecimiento, preparando deliciosas hamburguesas Big Mac o Cuarto de libra con queso.

Limpiar baños forma parte de sus obligaciones si quiere la llamada 'paga de compensación'. Con un salario de apenas 8,25 dólares a la hora, Tyree no puede permitirse perder ese extra si quiere seguir cumpliendo con el alquiler del apartamento de una habitación en el que vive y que se lleva la mayor parte de su salario.

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Su caso no es único. La industria de la comida rápida paga los peores salarios del mercado laboral estadounidense a pesar de haber experimentado crecimientos de dos e incluso tres dígitos desde que se inició la crisis económica.

Sin ir más lejos, McDonald's ha aumentado sus beneficios en Estados Unidos un 135% entre 2007 y 2011. Tampoco le fue nada mal a Yum Brands. La compañía que explota las marcas Pizza Hut, Taco Bell o KFC ganó un 45% más en ese mismo periodo.

Los peor y los mejor pagados
Una de las grandes paradojas del sector del 'fast food' es que cuenta con los empleados peor y mejor pagados del mercado. Los trabajadores con puestos menos cualificados ingresan una media de 18.500 dólares al año, menos que las niñeras o los cajeros de los supermercados, según datos de la Oficina del Censo estadounidense.

Esto significa que cobran menos de la mitad del salario medio del país, que en 2011 se situó en torno a los 42.100 dólares. Justo lo opuesto que sucede al otro lado de la pirámide empresarial.

Según datos a los que ha tenido acceso la agencia de noticias económicas Bloomberg, nada más hacerse con la presidencia de McDonald's el verano pasado, Don Thompson se subió el sueldo un 26%, pudiendo llegar a cobrar más de 10 millones de dólares anuales, si se le suman todos los 'bonus'.

Es decir, para llegar a esa cifra Tyree Johnson debería trabajar nada menos que 27.000 años. Aún mayor es la brecha salarial en la otra gran compañía de comida rápida: el CEO de Yum Brands ingresa cerca de 20 millones al año.

McDonald's y Yum Brands no son más que ejemplos de una tendencia cada vez más marcada entre las empresas incluidas en la lista Standard & Poor’s 500 de las compañías más importantes de EEUU. La diferencia salarial entre el presidente y el empleado medio de estas empresas era de 42 veces en 1980, y de ahí se disparó a 380 en 2011.

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