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El precio prohibitivo de la casa más estrecha de Nueva York

Roberto Arnaz
Fin - Economía para todos - ES

¿Cuánto pagarías por tener un apartamento en uno de los lugares más exclusivos y con más encanto de Nueva York? Mucho, seguro. Sin embargo, tener un pisito en la autoproclamada capital del mundo no está al alcance de cualquiera.

La Gran Manzana se ha convertido en el paraíso de los agentes de la propiedad inmobiliaria, que venden cada pedazo de terreno a precio de oro. Para los neoyorquinos con alto poder adquisitivo, vivir en Manhattan es un símbolo de estatus, aunque tu casa no tenga más de dos metros de ancho.

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El último ejemplo es una pequeña, coqueta y centenaria casa que ha salido a la venta en el popular y ajetreado barrio de Greenwich Village, situada en el número 75 ½ de la calle Bedford. El edificio, una antigua fábrica de dulces que estuvo a punto de ser demolida en los años 50, es la casa más estrecha de la ciudad de los rascacielos.

La distancia entre pareces apenas llega a los tres metros, ni siquiera en las partes más anchas. Sin embargo, ese pequeño hándicap no ha sido óbice para que sus actuales propietarios pidan 4,3 millones de dólares a quién se quiera hacer con este pedazo de historia de cuatro pisos y poco más de 300 metros cuadrados. A 14.300 dólares el metro cuadrado es, probablemente, una de las casas más caras del planeta para su tamaño.

Hogar de las estrellas
Pero, además de una ubicación privilegiada, ¿qué tiene de especial este edificio como para valer esa millonada? A parte de haber sido recientemente remodelada y estar cubierta de materiales como el mármol y madera de roble, tiene algo de un valor incalculable en Manhattan: un hermoso jardín.

Sin embargo, eso no es todo. Lo que realmente le ha dado un toque de distinción es el glamour que le han aportado algunos de sus huéspedes: artistas y escritores famosos como John Barrymore, Cary Grant o Edna St Vincent Millay, ganadora de un premio Pullitzer.

Hace dos años, y antes de la renovación, se vendió por 2,175 millones de dólares. En el año 2000 apenas costaba millón y medio; y es que Nueva York es la tercera ciudad del mundo con el suelo más caro después de Mónaco y Londres; pisarlo durante mucho tiempo no está al alcance de todos.