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¿Cómo salgo de una lista de morosos?

Economía para todos

Se calcula que aproximadamente 2,7 millones de españoles figuran en alguno de los cerca de 150 ficheros de morosos que hay en nuestro país. Y la cifra sigue en aumento: al menos 200.000 personas entran a formar parte de uno de estas 'listas negras' cada 30 días desde el inicio de la crisis.

Aunque la mayor parte de los registros incluyen casos de impago voluntario, basta con formalizar de forma errónea el proceso de baja de algún producto financiero- como un seguro o una cuenta corriente- o de los principales recibos domésticos -luz, agua o teléfono- para que nos pongan el estigma de malos pagadores.

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Ni siquiera hace falta que adeudemos una cantidad importante. Muchos de los impagos que recogen estas listas no superan los 100 euros. Sin embargo, los acreedores las consideran suficientes como para 'marcarnos' y entorpecer nuestra relación con las entidades financieras.

Si entramos en un registro de morosos podemos despedirnos de acceder a un crédito o que nos concedan una hipoteca. También dificultará de manera notable el pago aplazado de cualquier compra o algo tan simple como contratar una línea de teléfono móvil.

Es muy fácil entrar…
Para que una persona pueda ser incluida de forma legítima en una de estas listas se deben cumplir tres condiciones básicas. La primera es que exista una deuda cierta, vencida y exigible. En segundo lugar, debe haber un requerimiento previo del pago y, por último, que no hayan transcurrido más de seis años desde la fecha del impago.

Además, la entidad tiene la obligación de comunicar la inclusión en el fichero en un plazo de 30 días. Sin embargo, en muchas ocasiones, no sucede así: según los datos de la Agencia Española de Protección de Datos, con la crisis se ha multiplicado hasta en un 50% el número de personas incluidas de forma indebida en listas de morosos, sobre todo, en el sector de las telecomunicaciones y el bancario.

…y muy difícil salir
Para que cualquiera de las entidades de registro de impagos –las más conocidas son RAI y ASNEF– borren nuestro nombre de sus ficheros, lo primero es abonar la deuda. Una vez pagada, ya podemos pedir que nos saquen de la lista de morosos.

Pero no es tan sencillo, en muchos casos el acreedor debe confirmar la cancelación de la deuda en el plazo de una semana y, por desgracia, pocas veces cumple con su obligación. Los expertos recomiendan que, en cuanto saldemos la deuda, enviemos por burofax a la entidad correspondiente el justificante de pago, junto con una fotocopia del DNI, solicitando que nuestro nombre desaparezca de sus listas.

En un plazo máximo de un mes, el nombre del afectado deberá desaparecer de la lista. En caso de no recibir respuesta o ésta es poco satisfactoria, lo mejor es informar a la Agencia de Protección de Datos y presentar una reclamación.

Si considera que se ha visto perjudicado por una vulneración de protección de datos, tiene derecho a recibir una indemnización, que puede oscilar entre los 900 y los 600.000 euros dependiendo de la gravedad.