Dando Guerrilla

¿Qué harías por conseguir un snack gratis?

La marca australiana de snacks Fantastic Delites ha realizado un experimento en forma de acción de sampling que ha confirmado una cosa: la gente es capaz de hacer casi cualquier cosa por obtener algo gratis a cambio. Y lo más sorprendente de todo, no se necesita que el premio sea algo de gran valor económico.

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Para probar estas pautas de comportamiento crearon un laboratorio callejero muy particular, compuesto por una rueda giratoria conectada a una máquina expendedora. Aquel que consiguiera dar vueltas a gran velocidad durante un tiempo estipulado, recibiría una muestra gratuita del producto con sabor a queso.

Los participantes en el experimento debían además llevar un disfraz de ratón, lo que complicaba sus movimientos y además ponía aún más a prueba su capacidad de pasar vergüenza en público. Sorprendentemente, ninguno de estos obstáculos frenó las ganas de los presentes y fueron muchos los que se presentaron voluntarios a intentar superar el reto.

El propio vídeo difundido por la marca refleja la dificultad para pasar la prueba, ya que muchos de los participantes acabaron rodando por los suelos y dándose aparatosos golpes. Seguramente muchos abandonarían, pero otros sacaron fuerzas de flaqueza hasta obtener la ansiada muestra gratuita.

La acción ha dado bastante que hablar en la red y ha generado un debate sobre si es ético que las marcas realicen este tipo de promociones donde la gente hace lo que sea por conseguir una muestra gratis. Sus defensores alegan que nadie participa coaccionado, y sus detractores afirman que pese a ello existe un cierto punto humillante.

Polémicas aparte, la agencia Clemenger BBDO Adelaide, responsable de la acción, ha conseguido su objetivo principal que era lograr que se hable de la marca y de su nuevo producto. Seguramente estarán preparando ya el próximo reto, viendo de lo que es capaz la gente para conseguir una muestra gratis.

La máquina que te pone a prueba, el precedente
No es la primera vez que Fantastic Delites lleva a cabo una acción de sampling donde los interesados tienen que hacer algo especial. En 2012 colocaron una máquina en una concurrida calle comercial que regalaba snacks a aquellos que superaran distintas pruebas.

Los participantes tenían que lograr retos como pulsar un botón cientos de veces, saltar a la pata coja o bailar en público siguiendo las indicaciones de la máquina. Seguramente la implicación que lograron les llevó a subir el listón e idear el experimento del ratón y la rueda.


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