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Esto es lo que ocurre realmente cuando dices palabrotas delante de tus hijos

Fernando Gonzalo
Dando Guerrilla

Los niños son como esponjas” es una frase que hemos oído cientos de veces y no por ello es menos cierta. Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que se dice delante de ellos, criaturas inocentes que pueden repetir lo que oyen en el momento más inoportuno y dejarnos en evidencia.

El último anuncio de Smart refleja esta realidad con un vídeo divertido e ingenioso protagonizado por niños pequeños soltando tremendas palabrotas como si tal cosa. ¿Dónde las habrán aprendido? ¿Lo adivinas?

 

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Todo aquel que conviva con un niño pequeño vivirá momentos de quedarse asombrado por algunas cosas que dicen y que no se sabe de dónde han podido sacar. El chasco te lo puedes llevar cuando te des cuenta de que algunas lindezas las han aprendido precisamente…de ti.

Hay veces que es difícil contener determinadas exclamaciones, sobre todo cuando estamos al volante. Y es que el coche saca lo peor de nosotros: que tire la primera piedra aquel que nunca haya soltado un juramento cuando otro conductor le ha quitado un ansiado hueco de aparcamiento después de media hora dando vueltas. Lo último que te paras a pensar es que el enano que está sentado en el asiento de atrás se va a quedar con la palabrita y la va a repetir cuando menos te lo esperes.

Por eso Smart apuesta por reducir el estrés al volante cuando conducimos por la ciudad: utilizar su nuevo modelo Forfour, que mantiene las dimensiones reducidas características de la marca, lo que permite aparcar en huecos ajustados en los que no cabe un coche de tamaño normal. El ingenioso lema del anuncio: “cuando conduces el coche equivocado, enseñas las palabras equivocadas”.

El vídeo es una pieza redonda que combina la sencillez con el sentido del humor y con la empatía, al reflejar una situación en la que nos podemos reconocer fácilmente. ¿Tendremos más cuidado a partir de ahora con lo que decimos delante de los niños? Seguramente, al principio, sí: hasta que algún conductor nos haga una faena y automáticamente salgan los sapos y culebras por nuestra boca. Es algo que todos los conductores llevamos de serie.