El boom del coworking: las ventajas de compartir espacio de trabajo

Nacido en San Francisco en 1999 como una evolución del trabajo colaborativo, el coworking ha florecido en Europa con la crisis económica. Hablamos de una nueva forma de trabajar y relacionarse, en la que miles de profesionales freelance de Internet, desarrollo de aplicaciones, diseño, periodistas, servicios web, trabajadores independientes y autónomos deciden compartir espacio de trabajo y desarrollar nuevas fórmulas de colaboración. No se trata sólo de ahorrar dinero, sino de encontrar entornos de trabajo innovadores que nos permitan ser más abiertos y productivos.

Los servicios de estos nuevos espacios de trabajo se alquilan por días o por horas en casi todas las grandes ciudades e incluso han empezado a llegar al entorno rural como una forma de compartir experiencias, ampliar horizontes y fomentar la colaboración. Es el caso de Crearium en Monzón (17.000 habitantes), provincia de Huesca, que combina el coworking con un centro de exposiciones y una huerta para crear comunidad.

El perfil típico de usuario son profesionales que sólo necesitan un portátil, un teléfono y una conexión a Internet para hacer su trabajo. En Coworking Spain ya hay más de 500 centros registrados sólo en nuestro país y se estima que en Europa se han superado los 1.660 espacios de coworking. Esta web hace una buena recopilación de oficinas de todos los tamaños, características, perfiles profesionales y precios. El portal Comunidad Coworking aglutina información sobre los principales espacio de coworking en las ciudades españolas, su tipología, servicios y precios de alquiler.

Las tarifas son muy variadas y oscilan entre los 70 euros por un día a la semana y los 300 euros por un puesto fijo, existiendo también la posibilidad de comprar bonos por horas desde 5 euros.

Como seres humanos, somos sociales y necesitamos estar en contacto con otras personas. Pero ni todo sirve ni todos los profesionales trabajan con igual libertad en este tipo de entornos. Hay trabajos que requieren confidencialidad, silencio y más concentración que otros. Por eso el gestor del coworking debe dedicar un tiempo para elegir bien a sus inquilinos, aceptando perfiles profesionales complementarios, y desarrollar espacios comunes donde se facilite la conversación. Eso no quita que puedan producirse casualidades, cómo por ejemplo, dos empresas que pujan por el mismo proyecto. Ante esa situación, que gane el mejor.

Un centro de coworking aporta una infraestructura más competitiva que trabajar desde casa. Nos permite separar la vida laboral de la personal, sentirnos como en una oficina, recibir clientes, relacionarnos con otros profesionales y compartir un café o incluso algún proyecto con cualquiera de nuestros compañeros.

Es el caso de Marcos, que desde hace unos años trabaja desde Madrid en un equipo de la UE encargado de evaluar proyectos medioambientales en los 28 países que integran la Unión. “Trabajar desde casa está bien, pero nunca desconectas. En el coworking cambio de entorno, puedo pedir opiniones y siempre hay alguien dispuesto a tomar un café y contarte su proyecto. Así es como hace dos meses he empezado a colaborar con dos diseñadores que hacen aplicaciones móviles”.

La actividad se consolida en España. Prueba de ello es que entre el 25 y el 26 de abril se celebró en Madrid la tercera conferencia española de coworking, donde gestores espacios, profesionales y sociólogos debaten sobre este nuevo modelo de trabajo, económico y social. Los propietarios reunidos en la Conferencia coinciden en que un buen coworking debe fomentar la creatividad y la colaboración, impulsar el uso de Internet y las redes sociales, habilitar espacios comunes y abiertos para sociabilizar, tener una zona de ocio obligatoria (cocina o cafetera, por ejemplo), donde los usuarios puedan charlar y comunicarse y ofrecer originalidad y personalidad que hagan cada coworking diferente.

El coworking ayuda a ser más productivo y a prosperar, según un estudio realizado por la Universidad de Michigan Ross School of Business. “Escuchamos a menudo que las personas no quieren trabajar en un entorno tradicional de oficina, pero echan de menos interactuar con la gente”, explica Gretchen Spreitzer, coautor. “La investigación muestra que la gente es más productiva y colaborativa cuando trabajan rodeados de personas. Los encuentros casuales y la conversación precipitan la creatividad y las ideas son compartidas“.

Los usuarios lo tienen claro. Un reciente informe de DeskWanted Global Censo Coworking apunta que el número de espacios de trabajo compartidos en todo el mundo ha crecido un 87% en el último año y desde el año 2010 se ha triplicado. Estados Unidos encabeza el ranking, con 781 coworking, seguido de Alemania (230) Reino Unido (166) y Australia (62). Países como Ghana, Kirguistán, Pakistán, Puerto Rico y Venezuela están abriendo ahora sus primeros espacios de trabajo compartido.