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Finanzas

El presidente del BCE expresa su temor por la salud del comercio en el mundo

Jean-Philippe LACOUR
AFP

El presidente del BCE expresa su temor por la salud del comercio en el mundo

Mario Draghi habla durante la rueda de prensa que dio este jueves 8 de marzo en la ciudad alemana de Fráncfort, sede del BCE

El presidente del Banco Central Europeo (BCE (Toronto: BCE-PRA.TO - noticias) ), Mario Draghi, expresó este jueves su temor por la salud de las relaciones comerciales en el mundo ante las amenazas proteccionistas de Estados Unidos.

Con prudencia, el BCE inició el jueves la retirada de su vasto apoyo a la economía, mostrándose optimista sobre la coyuntura, pero fustigó las amenazas proteccionistas agitadas por Estados Unidos.

La institución continuará al menos hasta septiembre la compra de deuda pública y privada a un ritmo de 30.000 millones de euros mensuales, pero no prevé "incrementar" el "volumen" de ese programa en caso de choque económico, explicó.

Este anuncio, que era esperado para más tarde por la mayoría de los observadores, es el primer paso hacia el abandono del "flexibilización cuantitativa" (o "QE"), o sea la compra de cerca de 2,4 billones de euros de deudas desde marzo de 2015 para estimular el crecimiento y los precios en zona euro.

El BCE mantuvo sin embargo como previsto su principal tasa de refinanciamiento en cero, para favorecer la distribución de crédito en la economía y los bancos continuarán pagando a la BCE un interés negativo de 0,40% para las liquideces que no tengan utilidad inmediata.

La institución seguirá "reactiva", reiteró Draghi varias veces, signo de que no descarta la posibilidad de prolongar las compras de deuda mientras la inflación no esté en condiciones de lograr su objetivo, o sea un poco por debajo del 2%.

- Medidas "peligrosas" -

Mario Draghi mostró un cuadro matizado de la situación económica, caracterizado por crecimiento robusto, inflación lánguida y "riesgos" relacionados con el mercado de cambios, febrilidad de los inversionistas y "proteccionismo creciente".

"Hay alguna preocupación por el estado de las relaciones internacionales, porque si usted adopta tasas contra (...) sus aliados, se puede uno preguntar cuáles son los enemigos", dijo Draghi, criticando de esa forma las sanciones comerciales anunciadas por Estados Unidos.

En caso de medidas unilaterales "peligrosas", mencionó el riesgo de "represalias" entre socios, lo que pueden afectar "la confianza" e influir negativamente en el crecimiento y la inflación, cuando los precios ya tienen tendencia a crecer.

Estas proyecciones realizadas antes de las amenazas de Trump no reflejan el espectro de una guerra comercial, pues aunque el BCE alzó su previsión de crecimiento para 2018 a +2,4% frente +2,3% antes, también redujo su pronóstico de inflación para el año siguiente a 1,4% frente a 1,5% antes.

Aunque la zona euro ya vive su quinto año de crecimiento continuo, "tenemos todavía una inflación moderada", o sea que "la victoria no puede ser declarada aun", subrayó el banquero italiano.

- División -

Les previsiones del BCE reflejan "una mezcla muy común de confianza, perseverancia y paciencia", pues algunos miembros del consejo son "más pacientes" y otros "tienen más confianza", destacó el banquero italiano.

Un eufemismo para mostrar el clima de división al interior de la institución respecto al calendario de salida de su política expansiva, cuya secuencia sigue "claramente marcada", con un cese de la flexibilización cuantitativa (QE) seguido "más adelante" por un alza de las tasas.

"Las recientes turbulencias sobre los mercados financieros, la apreciación del euro y la decepcionante debilidad de la inflación en la zona euro no son un buen augurio para un fin rápido del programa de compras", comentó el jueves Marcel Fratzscher, presidente del instituto DIW.

Para Carsten Brzeski, economista de ING Diba, "las políticas económicas estadounidenses actuales son consideradas como el mayor riesgo para la economía de la zona euro", creando una incertitumbre suplementaria en un ambiente ya muy turbulento.

Las bolsas reaccionaron sin movimientos claros, pasando al verde siguiendo la tendencia de Wall Street, mientras el euro se apreció antes de retractarse por debajo de 1,24 dólar tras las declaraciones de Draghi.

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