Dentro de no muchos años, los ordenadores portátiles o de sobremesa serán cosa del pasado. Los teléfonos inteligentes y las tabletas serán más potentes, sofisticadas, cómodas y útiles que los PC. En la actualidad, nos encontramos justo en la época en la que está empezando este cambio. Las ventas de los ordenadores personales están estancadas y las de los smartphones y dispositivos como el iPad están disparadas.
[Relacionado: Los mayores fracasos tecnológicos de los últimos años]
Los gurús de la informática llevan preparándose para esta situación desde hace muchos años. Pero mientras algunos se dedicaron a diseñar móviles como el iPhone o la BlackBerry para poder triunfar, otros apostaron por productos muy diferentes. Ese fue el caso de OQO, una empresa estadounidense que creó un aparato con el mismo nombre, que aspiraba a 'acabar' con la informática clásica y revolucionar el mundo.
Gran potencia, pequeño tamaño
OQO era un ordenador de bolsillo. Medía 12,7 centímetros de largo por 8,6
