Llegar a casa y abrir la puerta principal con tan solo poner la mano en el pomo, como si fuéramos a entrar en una habitación cualquiera de nuestra vivienda. El milagro de este acto consiste en una señal que puede ser generada por un teléfono inteligente, viaja a través de nuestros huesos y se comunica con la cerradura que nos identificará como los habitantes de la casa y nos permitirá entrar.
Tan futurista sistema no es ciencia ficción. Fue presentado hace dos semanas por Brian Amento, un informático que trabaja en AT & T Labs, el laboratorio de ideas de la popular compañía de telefonía estadounidense, en un encuentro con periodistas.
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Amento se colocó en el bolsillo un transductor piezoélectrico (un pequeño artilugio que en este caso fue utilizado para transformar impulsos eléctricos en vibraciones) que estaba conectado a un teléfono inteligente. Al activar un programa en el smartphone, el transductor envió
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